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Vencejo Común

Aves > S - Z

NOMBRE COMÚN: VENCEJO COMÚN

NOMBRE CIENTÍFICO
: APUS APUS

FAMILIA
: APODIDAE

DESCRIPCIÓN: Este ave, de poco más de 16 cms., de alas finas y delgadas es fácil de diferenciar de aviones y golondrinas, tanto por su diseño característico, en forma de afilada guadaña, como por el color totalmente oscuro de su cuerpo. Su negra figura se deja ver, junto a otros cientos de individuos, volando casi todo el día, arriba en el cielo, en busca de insectos voladores con los que alimentarse. Pico pequeño, pero de ancha abertura, sólo una breve mancha pálida en su garganta rompe su uniforme color oscuro. Se cuentan estos pájaros entre los mejores voladores, más veloces y más resistentes. El Vencejo común es difícil de diferenciar del Vencejo pálido (Apus pallidus), algo menos urbano, con el que comparte grandes similitudes, y con el que generalmente se reúne en vuelo sin que reparemos en su presencia; motivo por el cual no nos ha parecido necesario dedicar una ficha específica para esta otra especie. Valga, al menos, esta anotación para tener en cuenta la existencia de ambos congéneres en nuestro Parque Natural.

HÁBITAT
: Estival, principalmente. Grandes masas migratorias vuelven a ocupar el continente Europeo a la llegada de la primavera.
Su lugar de cría se encuentra bien arraigado en las ciudades; sin embargo, su importante capacidad de vuelo le permite retirarse muchos kilómetros al exterior, en busca de zonas que le proporcionen el alimento necesario. Por tanto, si bien el ladrillo y el asfalto constituyen su hábitat ideal, no desdeña sobrevolar otras áreas donde él único requisito sea encontrar insectos voladores a los que capturar. Si bien, cualquier hábitat es válido para este incansable volador, podremos, a veces, verle criar en cantiles rocosos de montaña.

COSTUMBRES
: Numerosos estudios han demostrado la capacidad de este pájaro para volar durante todo el día y la noche. Parece ser que mecanismos especiales, aún no totalmente investigados, le permiten mantener el vuelo, aún mientras duermen, a modo de pequeño piloto automático. Esta forma de vida ha dado lugar a que sus patas, por la falta de uso, hayan terminado atrofiándose, de tal modo que, si tenemos ocasión de verlas de cerca, podremos deducir fácilmente su total incapacidad para caminar o realizar con ellas otra cosa que no sea volar. De hecho, su denominación latina "apus" significa "sin patas". Es así, que no se pueden posar en el suelo; de hecho, difícilmente puede remontar el vuelo una vez haya caído a tierra, y, en ocasiones, si el animal no está lo bastante fuerte, puede quedarse paradójicamente "atrapado a ras de tierra". Ello se explica, por un lado, porque al intentar batir sus alas, éstas chocarán contra el suelo, impidiendo que el ave pueda elevarse lo suficiente; por otro, la invalidez de sus patas no le permitirán impulsarse con la fuerza necesaria para separarse de tierra. Así, pájaros cansados o desnutridos, recién llegados de su viaje migratorio, que caen al suelo, ven abortado cualquier intento de remontar el vuelo, y quedan a la suerte de que cualquiera de nosotros decida prestarle ayuda. Esta ave, como vemos, eminentemente voladora, ocupa estratos aéreos mucho más altos que aviones y golondrinas. Son muy chillones; generalmente al atardecer y cerca de sus lugares de cría, son frecuentes sus vuelos agrupados entre casas y edificaciones, en medio de un fino pero turbulento griterío, y realizando rápidos e incesantes persecuciones entre unos y otros. Aun considerando su carácter netamente urbano, podremos observarlo sobrevolando áreas de montaña, bosques, cultivos y marismas. Suele nidificar en colonias. Establece su nido bajo las tejas de los edificios, así como entre grietas o agujeros de las paredes. En su construcción no utiliza barro como aviones y golondrinas, ya que como vimos no puede posarse en el suelo para recogerlo, sino que se basta de los restos de pelusas, plumillas y hierba seca que flotan en el aire, para formar con ellos una especie de pasta mezclada con su saliva. La única puesta es incubada por ambos padres, a los que veremos realizando continuas entradas y salidas del nido, mientras transportan en su garganta toda una amalgama de insectos y saliva, en forma de pelotas del tamaño de un garbanzo, con el que alimentan a sus pollos. Si se paran junto al nido, se engancharán, con sus afiladas uñas, de forma vertical a la pared, desde la cual les resulta mucho más fácil reiniciar el vuelo.


 
 
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