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Quercus Rotundifolia

Plantas > Q - R

NOMBRE CIENTÍFICO: Quercus rotundifolia

FAMILIA
: FAGACEAE

NOMBRE COMÚN
: Encina

FLORECE
: III-VI

HÁBITAT
: Bosques y bosquetes esclerofilos, densos o adehesados, a veces mixtos, en todo tipo de sustratos,
0-1700(2000) m

DISTRIBUCION
: Mediterranea. Presente en la mayor parte del territorio.

OBSERVACIONES
: Quercus rotundifolia Lam. -encina-
= Q. ballota Desf.
= Q. ilex subsp. ballota (Desf.) Samp.

MP.p. Hasta 20 m. Arbol monoico, de copa aparasolada, a veces arbusto; corteza no suberosa, agrietada longitudinalmente, grisacea. Renuevos con tomento blanquecino. Yemas 3-5 mm, ovoideo-globosas, tomentosas. Hojas adultas 2-5 x 1-3 cm, alternas, perennes, coriáceas, de suborbiculares a lanceoladas, con margen de entero a dentado-espinoso, discoloras, con el envés densamente tomentoso, grisáceo; nervios secundarios 5-8 pares, notorios por el envés, sin alcanzar el margen de la hoja; peciolo 3-6 mm, corto, pubescente. Amentos masculinos 3-8 cm, con piezas periánticas glabrescentes. Fruto (glande) 15-35 x 8-18 mm, sentado, englobado hasta poco mas de 1/3 por una cúpula, compuesta de escamas ovado-oblongas, aplicadas, no espinosas. 2n = 24. III-VI. Bosques y bosquetes esclerófilos, densos o adehesados, a veces mixtos, en todo tipo de sustratos, 0-1700(2000) m (t-s). Mediterránea. Presente en la mayor parte del territorio. co. LC.

En la página 108 del magnífico tratado "Dioscórides renovado", el Dr. Font Quer explica
:
"Las propiedades medicinales de toda suerte de robles y de otros árboles del mismo género se las confiere el ácido cuercitánico; por tanto, son especies en alto grado astringentes.
Todas las partes del roble -dice el Dr. Leclerc- y de manera especial la corteza, contienen en abundancia un tanino llamado cuercitanino o ácido cuercitánico, el cual le comunica sus virtudes astringentes que se le reconocen desde la más remota antigüedad... El polvo de esta corteza podría constituir una forma de administración del tanino a los tuberculosos, pero de todos los taninos el ácido cuercitánico es el más irritante y el más nauseabundo, y, por consiguiente, el que con mayor facilidad puede perjudicar las vías digestivas.
Por consiguiente la corteza de roble deberá reservarse para uso externo. En cocimiento acuoso (100 gr. de corteza en 1 litro de agua) nos dará buen resultado en el tratamiento de las hemorragias determinadas por la metritis y los fibromas uterinos, contra la leucorrea, la blenorragia, las hemorroides y las fisuras del ano.
El mismo Dr. Leclerc propone que si se desea administrar la corteza de roble por vía interna se prepare el vino de roble, empleando 1 onza de corteza reducida a fragmentos menuditos o a polvo, la cual se macera en 1 litro de vino tinto, al que se añaden 10 gr. de ácido clorhídrico puro. Todos los días se remueve suavemente la botella, y, transcurridas un par de semanas, se filtra el vino. Leclerc recomienda tomar un vasito de este vino después de comer y de cenar. Se usa contra la disentería, pero con prudencia, y sin prolongar excesivamente el tratamiento.

Al exterior, la corteza de estos árboles también se usa en forma de cocimiento, ora para lavar úlceras o llagas tórpidas, ora para irrigaciones, baños, etc., contra las fisuras anales, los sabañones (a menudo mezclando 2 gr. de alumbre en cada litro de cocimiento), diarreas, disentería crónica, etc. En todos estos casos, el cocimiento puede prepararse con cantidades variables de corteza, desmenuzada o pulverizada, y en cantidad de 1 a 3 onzas por litro de agua, que se deja hervir durante quince o veinte minutos. Todos los robles sirven para ello, así como otros árboles del mismo género Quercus, como la encina, "excelente -dice Palau- en el campo de la Medicina casera, a causa del tanino que contiene".
Las agallas de roble o de encina se utilizan de manera parecida. La llamada pomada de la condesa o pomada virginal, de la Farmacopea Matritense, de 1823, se preparaba a base de agallas de encina y otros simples astringentes, "reducidos a polvos muy sutiles (corteza de granada, hojas de mirto, nueces de ciprés, etc.)" e incorporados con cantidad suficiente de ungüento rosado. Esta preparación, dice aquella obra, es un poderoso astringente, y " se usa para comprimir el esfínter que se halle muy dilatado ". El nombre de Pomada virginal debe de relacionarse con las excelentes virtudes que Laguna atribuía a otro astringente famoso, el pie de león.
Las  bellotas constituyen excelente montanera para el ganado de cerda, de las cuales es fama que el jamón serrano saca su exquisito aroma. En la Extremadura -decía Quer (Flora Española, tomo VI, pág. 158)- y en otras provincias, son sumamente dulces y de tan buen sabor, que se comen como las castañas, bien que son de encinas; las de los robles son más ásperas y acerbas. En el año de 1709 fue tan rigurosa la estación del año y tan falta de granos, que los pobres morían de hambre, por lo cual se hallaron precisados a hacer pan de bellotas ordinarias, que reducían a harina. Aunque este pan fue malo, no obstante se socorrió el hambre y hubo un gran consumo en algunas provincias de Francia.
En la Provenza, ya dicen "gent de roure, pa d'aglans", es decir, gente de roble, pan de bellotas. Torrefactas, pulverizadas y mezcladas con cacao, algunos autores las recomiendan contra las diarreas infantiles. Ya decía Quer, en la página 157 del lugar citado:
La bellota, para usarla, se debe coger gorda y sana, y se la separa la cáscara, y se pone a secar insensiblemente, cuidando de que los insectos no se le comuniquen, por estar muy sujeta a tales sabandijas; después de esta preparación se reducen a polvos sutiles para el uso. Son astringentes y propias para el cólico ventoso. Los flamencos las toman con vino para curarse los cólicos que la cerveza les causa; igualmente son buenas para los flujos de viéntre..."

Sobre la historia
:
En el capítulo 121 del Libro I, Dioscórides habla "del roble, de la bellota, de la haya y de la enzina". Según su intérprete Laguna, dice así:
Toda suerte de roble es estíptica, principalmente aquella camisa o tela que se halla entre la corteza y el leño, y también la pellejuela que está debajo de la cáscara de la bellota. Dase su cocimiento para restañar el flujo celíaco y disentérico, y para detener la sangre del pecho. Májanse y métense en forma de cala para restriñir la sangre lluvia de las mujeres.
Tienen la misma virtud las bellotas: provocan la orina; comidas, hacen dolor de cabeza y engendran ventosidades, aunque son útiles a las mordeduras de los animales que arrojan de sí ponzoña. El cocimiento de las bellotas y de sus cáscaras, bebido con leche de vaca, es salutar contra el tóxico. Majadas, ansí crudas y puestas mitigan las inflamaciones. Mezcladas con enjundia de cerdo salada, ablandan las durezas rebeldes y sanan las llagas malignas.
Las bellotas de la encina son más eficaces que las del roble. La haya y la encina entre las especies de roble se cuentan, y tienen semejante virtud. La corteza de las raíces de encina, cocida en agua hasta que se deshaga y aplicada a los cabellos toda la noche, los para negros, con tal que primero hayan sido limpiados con greda cimolia.

Andrés de Laguna hace los siguientes comentarios
:
Este vocablo griego, drys, que, propiamente, significa roble, llamado de los latinos robur y quercus, es aquí general y común a todos aquellos árboles que producen bellota. De suerte que lo que aquí atribuye al roble Dioscórides, se debe entender de todas las glandíferas plantas, de las cuales hay innúmeras diferencias. Empero el que propiamente se llama roble difiere de la encina principalmente en las hojas; porque las tiene muy grandes, más ásperas y con el contorno hendidas...
La encina es árbol harto crecido y produce las hojas semejantes a las del lauro, empero por el envés blanquecinas. Tiene la corteza castaña y la madera maciza dura, fuerte y algún tanto bermeja. Sus bellotas son muy pequeñas y más austeras que las del roble. La brasa de su carbón no da tanta pesadumbre al celebro y dura más largo tiempo. Hace, sin las bellotas, unas pelotillas bermejas, las cuales, majadas con vinagre, cómodamente se aplican sobre las frescas heridas y sobre los ojos sangrientos.../..."


  


 
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