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Prunus Avium

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NOMBRE CIENTÍFICO: Prunus avium

FAMILIA
: ROSACEAE

NOMBRE COMÚN
: Cerezo

FLORECE
: III-V.

HÁBITAT
: Bosques caducifolios húmedos, en muchas ocasiones subespontánea, 500-1800 m

DISTRIBUCIÓN
: Europea y mediterránea

FLORA VASCULAR DE ANDALUCÍA ORIENTAL. Edita: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía

Prunus avium L. -cerezo-
= Cerasus avium (L.) Moench

MP.c. Hasta 20(30) m. Árbol de corteza grisácea, casi lisa, que se resquebraja y ennegrece con el tiempo. Hojas (5)6-15 x 3-8(9) cm, obovadas, oblanceoladas o ± largamente elípticas, acuminadas, crenadas o aserradas con dientes glandulíferos, de haz verde-mate y glabro y envés ± pubescente; pecíolo 1,5-4,5(5) cm, por lo general con dos gruesas glándulas rojizas o negruzcas cerca del punto de unión con la lámina. Flores actinomorfas, hermafroditas, pentámeras, 2-6 en fascículos umbeliformes rodeados en la base por una corona de brácteas
cocleariformes, olorosas, coetáneas con las hojas jóvenes, glabras; pedicelos 20-50(60) mm; receptáculo urceolado; pétalos 8-17 mm, patentes o erecto-patentes, obovados, obtusos o emarginados, blancos; ovario glabro. Drupa 9-17(20) mm, globosa o cordiforme, rojo ± oscura, amarillo-crema o casi negra en las razas cultivadas, glabra; mesocarpo carnoso, dulce o algo amargo; endocarpo subgloboso, casi liso. 2n = 16. III-V. Bosques caducifolios húmedos, en muchas ocasiones subespontánea, 500-1800 m (m-s). Europea y mediterránea, alcanzando el O de Asia, de donde es probablemente nativa. Sierra Morena, Cazorla, Mágina, Nevada-Filabres, Aljibe, Ronda y cultivada de modo disperso en gran parte del territorio. ra. LC. Observaciones: Se distinguen tres variedades, var. avium -cerezo silvestre, cerezo de monte-, de fruto más pequeño (9-14 mm), rojo-oscuro y de sabor áspero; var. duracina (L.) L. -cerezo durazno, durazno, cerezo garrafal-, que se cultiva por sus frutos más grandes (14-17 mm), subglobosos, de color rojo claro o amarillo rojizo y pulpa compacta y de sabor dulce; y var. juliana (L.) Thuill. -cerezo común, cerezo mollar-, también cultivada por sus frutos grandes [14-17(20) mm], ovoideos, de color negro o negro-purpúreo y pulpa de sabor dulce.

El Dr. Font Quer, en la pág.  344 de su magnífico Dioscórides renovado, explica
:
"Las cerezas son de fácil digestión y muy sanas.
Según Leclerc, administradas en abundancia, como fruta fresca, las cerezas convienen especialmente a los tragones insaciables, y, sobre todo, a quienes, por excesos gastronómicos, padecen artritis u obesidad; aquel célebre médico las recomienda por ser una fruta engaña-hambrientos.
Los rabillos de las cerezas actúan como diuréticos. Generalmente, se prepara una tisana hirviendo 1 onza de rabillos en 1 l. de agua, que se da a beber a pasto. Se recomienda emplear los rabillos de las guindas; pero, al parecer, la composición de los de ambas especies es poco más o menos la misma. Hay quien para afianzar la acción diurética de esta droga, por cada onza de rabos de guindas añade al cocimiento 0,5 onza de grama.
Las cerezas y las guindas se suelen tomar recién cogidas, y sin sazonarlas ni añadirles azúcar. Pero con ellas se preparan mermeladas y guindadas, la ratafía y el aguardiente de guindas; y, en otros países, el kirsch y el marrasquino.
La mermelada de cerezas se prepara quitando los rabos y los huesecitos a las cerezas hasta obtener 1 kg. Se les añade 1,5 kg. de azúcar y se colocan en una cacerola bien limpia durante una noche. Al día siguiente, se calienta la mezcla hasta que hierva, removiéndola a menudo, y se deja hervir un buen cuarto de hora. Cuando quiere enfriarse, se vierte en el recipiente elegido y se conserva en sitio fresco. Es una mermelada ligeramente laxante.
El aguardiente de guindas, o las guindas en aguardiente, se preparan llenando con ellas una botella de boca ancha, pero sin apretarlas ni hurtarles espacio, y vertiendo en la botella, hasta cubrirlas, aguardiente de Holanda, o, si se quiere, alcohol rebajado, mezclando 1 l. de alcohol fuerte con otro litro de agua. Se recomienda que las guindas estén bien maduras, pero no blanduchas, y se les deja un poco de su rabillo por el que puedan cogerse al tomarlas.
A menudo, para mayor refinamiento, si tiene 1 l. de cabida, en cada frasco de guindas se echa una pizquita de canela, otra de nuez moscada y dos o tres clavillos. Todo ello, bien tapado se deja en maceración durante cuarenta días. Entonces se suele añadir 250 gr. de azúcar por cada litro de aguardiente, se remueve suavemente la botella, repetidas veces, y pasada una semana ya está a punto de tomar.
Las damas agradecerán el azúcar; pero otros prefieren la bebida muy seca, con el poco dulzor que deja la fruta. Se suele beber una copita de este aguardiente y tomar con él dos o tres guindas. Es una bebida popular, que tiene entusiastas partidarios, como se deduce de aquel refrán que dice: "Si solo así te lo trincas ¿qué hicieras con guindas?" El aguardiente de guindas aprovecha contra los dolores de tripas.
La ratafía de guindas se prepara así: Se prensan las guindas, cuanto más rojas o rojinegras mejor, hasta obtener 0,75 l. de zumo, y se le añade 0,25 l. de alcohol fuerte, por ejemplo, de 90°, para completar el litro. Luego, media docena de clavos de especia, y un poquito -a voluntad- de canela y de nuez moscada. Se echa en un frasco bien tapado y se deja en maceración nueve días. Luego se cuela a través de un lienzo fino, y finalmente se le añade azúcar a voluntad, generalmente, 250 gr.
Esta ratafía se usa también contra los retortijones de tripas, tomando una copita después de las comidas o cuando se sienten los dolores.
El aguardiente de cerezas, el llamado Kirsch o "Kirschwasser", se prepara principalmente en tierras del Rhin, a base del fruto de cerezo silvestre (Prunus avium), de cerecitas oscuras, las cuales se reducen a pulpa, incluso sus huesos, y se dejan fermentar. El vino resultante se destila y se obtiene un aguardiente de cerezas muy límpido, con ligero olor a almendras amargas. El "Kirsch" auténtico, que se encuentra raramente en el comercio, se recomienda como estimulante de las vías digestivas.
Ni el "Kirsch" ni el marrasquino pueden ser objeto de preparación casera. Este último procede de Dalmacia, y el de mejor calidad se fabrica en Zara. Se obtiene de una variedad de cereza amarga (Prunus cerasus) que no es la guinda sino la marasca, de sabor algo amargo.
La pulpa, junto con los huesecitos de la cereza previamente machacados, se mezclan con un poco de miel (el 1 %) y se deja que fermente todo junto; después se destila y se obtiene un primer aguardiente, que, al cabo de un año, se rectifica al baño maría y se endulza con azúcar o con miel; a veces, todavía se realza su sabor añadiendo a las cerezas destinadas a fermentar cierta cantidad de hojas de cerezo de Santa Lucia (Prunus mahaleb), el mismo que vive silvestre en numerosos bosques de nuestra Península.
El marrasquino suele dejarse añejar por lo menos tres años, que es cuando logra toda su perfección. También es un estimulante de las funciones digestivas.

En cuanto a su historia, nos comenta
:

Dioscórides trata de las cerezas en el Libro I, capítulo 129 de su "Materia médica", y las recomienda para relajar el vientre.
Por su parte, Andrés de Laguna hace los siguientes comentarios:
Redujeron los antiguos todas las especies de las cerezas a tres principalísimas diferencias, llamando unas, dulces, otras, austeras, y, finalmente, otras agrias.
Por las dulces entendieron aquellas que llamamos en Castilla, simplemente cerezas, las cuales, a la verdad, son dulces, y, siendo perfectamente maduras, molifican el vientre, aunque, por otra parte, se corrompen muy fácilmente y engendran en el cuerpo humores pestilenciales.
Por las cerezas austeras daban a antender aquella suerte de guindas que, en metiéndolas en la boca, hacen una bestial dentera, como las andrinillas de monte. Estas, pues, restriñen el vientre, y, aunque desabridas y ásperas, todavía son más útiles al estómago que las otras, porque no relajan, sino antes le aprietan y encogen para que abrace muy mejor las viandas.
Entendieron por las agrias cerezas las ordinarias guindas, que tienen un sabor agrodulce, con el cual confortan mucho el estómago, restituyen el apetito perdido, mitigan la sed, tiemplan el encendimiento del vientre, y, siendo algún tanto agudas, adelgazan los humores viscosos y gruesos que impiden la digestión. De aquesta tercera especie se hallan, ansí en sabor como en grandeza y color, innúmeras diferencias, aunque todas conspiran en una misma virtud y fuerza."


 
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