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Pinus Pinaster

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NOMBRE CIENTÍFICO: Pinus pinaster

FAMILIA
: PINACEAE

NOMBRE COMÚN
: Pino resinero y marítimo

DESCRIPCIÓN: Árbol de hasta 40 m., tronco grueso y derecho, corteza áspera, profundamente resquebrajada, muy gruesa, color pardo-rojizo. Ramas arqueadas-erguidas a veces casi horizontales. Ramillas con numerosas  hojas aciculares, largas y recias de hasta 25 cm. de largo, planas o acanaladas en cara superior, color verde oscuro, rígidas y punzantes, agrupadas en parejas de hojas escamosas, sobre diminuto tallitos (braquiblastos) abrazados en la base por vaina membranosa, desprendiéndose a los 2 o 3 años todas juntas y su tallito. Conos masculinos y femeninos nacen  en la misma planta. Los masculinos de forma lateral, en terminación de ramillas, agrupados en número variable, con forma largamente ovoide, de 1-3 cm. de largo, color amarillo o pardo-rojizo. Conos femeninos solitarios o verticilados, ovoides, color pardo-rojizo. Piñas ovoideo-cónicas, revueltas, de 8-20 cm., casi sentadas sobre ramas, escamas con escudete piramidal rómbico, y ombligo muy prominente y punzante, con piñones alados.

FLORECE
: Primavera

HÁBITAT
: Bosques y formaciones arbustivas esclerófilas y edafoxerófilas sobre dolomías y peridotitas, 0-1700 m

DISTRIBUCIÓN
: Mediterránea occidental y atlántica

OBSERVACIONES
: Es de los más rápido crecimiento de todos los peninsulares, pudiendo vivir hasta 300 años. Madera de grano grueso, ligera y resinosa, utilizándose para traviesas de ferrocarril y cajas de embalar. Sus piñas tardan en consumirse en el fuego por lo que se les llama "piñas de encender". corteza astringente y se ha usado para curtir cueros.

El Dr. Font Quer, en la pág. 90 de su magnífico Dioscórides renovado, explica
:
"El pino marítimo es el que produce las agujas más recias de todos los que da el país, y las más largas, porque a menudo llegan, si no rebasan, a 1 palmo de longitud. También las piñas son las más largas de los que se crían naturalmente en esta Península, con frecuencia aglomeradas, y sostenidas por un cabillo tan corto, que puede pasar inadvertido. El escudete de sus escamas es grueso, apiramidado, con una a modo de quilla transversal muy aparente, y con una especie de pezoncito en el centro.
Desde el punto de vista medicinal, lo más importante de este pino, y, en general, en todos los pinos, es la llamada Trementina. Como dice Gómez Pamo ("Tratado de Materia farmacéutica vegetal", 2ª ed., tomo II, pág. 595), esta trementina está localizada en la corteza y en las capas más exteriores del leño. Antiguamente, se obtenía haciendo muescas en el tronco del vegetal, por las que fluía a lo largo del mismo, recogiéndose en un hoyo practicado en el suelo. Así resulta muy sucia, aunque se filtre. En la actualidad se sigue un procedimiento más racional. Se practican en el tronco de los pinos, a diferentes alturas, incisiones o muescas longitudinales que se alargan hacia arriba cada cuatro o cinco días, y que penetran hasta las primeras capas del leño, debajo de ellas se cuelgan cazuelitas de barro para recoger el producto que fluye, renovándolas a medida que se llenan.
De la leña de pino se saca la pez, generalmente por gentes rústicas y por procedimientos rudimentarios, quemando las astillas en un hoyo apropiado, la peguera, y dispuesto de tal modo que el pino no se inflame y vaya consumiéndose lentamente, al propio tiempo que suelta la pez. Los pegueros conocen bien los secretos de esta extracción, como los rifeños la del alquitrán de sus alerces (al-larz o al-lerz) que no son otros que los cedros del Atlas según tengo referido en "Organización y desarrollo de una campaña botánica en el Rif" (Boletín de Farmacia Militar, 1927 y 1928).

Sobre su historia nos comenta
:
El conocimiento de las resinas y oleorresinas es antiquísimo. En la "Materia médica", Dioscórides trata de ellas a continuación del terebinto, en el capítulo 73 del Libro I. Dice así, tomado de Laguna:
La resina líquida, que del pino y de la pícea destila, se trae de Francia y de la Toscana. Empero antiguamente se traía de Colophon, ciudad asiática, de donde se vino a llamar colophonia. Tráese también de aquella parte de la Galatia que es vecina a los Alpes una suerte de resina la cual llaman laricina los comarcanos. Esta, lamida por sí o con algún lectuario, es singular remedio contra la tose antigua. Difieren las resinas en el color; porque una es blanca, otra de color de aceite y otra de miel, como la laricina.  
Destila también del ciprés una resina líquida, la cual a las mesmas cosas es útil. De las resinas secas, una mana de las piñas del pino, y llámase strobilina, otra del abeto; otra de la pícea; y, finalmente, otra, del pino. Has de escoger la más olorosa de todas, la transparente, la que ni es tostada ni demasiado humida, sino que se parezca a la cera y fácilmente se desmenuce. La resina de pícea y abeto, en valor, sobrepuja a todas las otras, porque son olorosas y se parescen en su olor al encienso.
Vienen, las más excelentes, de Pityusa, isla vecina a España. No tienen que ver con ella las que de la pícea, de las piñas y del ciprés destilan, ni muestran tanta eficacia, dado que (léase, aunque) usamos dellas para las mesmas cosas a las cuales aquéllas son útiles. La resina del lentisco corresponde a la terebintina.
Quémase toda resina líquida en un vaso de cuatro (léase cuarto) tanta capacidad cuanto es el humor que meter se tiene. Metido, pues, de resina un congio y dos de agua llovediza, juntamente y a manso fuego, se cuecen mezclándose sin cesar, hasta que perdido su natural olor, la resina se torne frágil y muy tostada, de suerte que obedezca a los dedos. La cual, después de enfriada, se guarda en un vaso de tierra por empegar. Hácese la resina muy blanca si después de deretida se cuela para que se aparte della toda la suciedad. Quémase también la resina sin agua, primeramente con fuego templado y después con mucho mayor, cuando ya se endurece. Tiénese de cocer sin cesar tres días con sus noches, hasta que de sus propiedades quede desamparada, y entonces se ha de guardar como arriba dijimos. Empero las que son secas basta que se cuezan un día entero.
Las resinas quemadas son útiles para la composición de los olorosos emplastos y de las medicinas que mitigan cansancio, y para teñir los ungüentos. De la resina, ni más ni menos que del encienso, se coge hollín, útil para adornar las pestañas y cejas; el cual sirve también a la corrosión de los lagrimales y a las pesadas palpebras y ojos que siempre lloran. Hácese también dél tinta para escribir.

De los comentarios de Laguna, prescindiendo de cuanto se refiere al terebinto, tomamos los párrafos siguientes
:
La que vulgarmente se llama colophonia por las boticas no es otra cosa sino aquella especie de resina cocida cuyo cocimiento nos enseñó Dioscórides; la qual, dado que (aunque) se halle de diversos colores, como cristalina, jacintina y bermeja, toda vía no procede aquella diversidad sino de la diferencia de las resinas de las cuales fue fabricada. Todas estas resinas calientan y son desecativas de humores, aun que unas más y otras menos. La que mana de la piña del pino, llamada strobilina, es la más caliente y aguda; después desta la del abeto; y tras éstas la terebintina...
En la Isla Pitiusa, es decir, en la llamada actualmente Ibiza, no se cría sino el pino de Alepo (Pinus halepensis L.), sin alerce ni abeto alguno. Ignoramos a qué clase de trementina pudo referirse Dioscórides."




 
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