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Petirrojo

Aves > P - R

NOMBRE COMÚN: PETIRROJO

NOMBRE CIENTÍFICO
: ERITHACUS RUBECULA

FAMILIA
: TURDIDAE

DESCRIPCIÓN: Pariente de mirlos, zorzales y ruiseñores, este pequeño pájaro de unos 14 cms. es bastante fácil de distinguir, tanto por su pecho rojo, como también por otras características buenas para su identificación: Posición erguida con alas caídas, cuerpo regordete, cabeza muy unida al cuerpo como si no existiera cuello y muchas veces ladeada hacia un lado, gran ojo oscuro, y pájaro andarín, dando rápidos saltitos, pudiendo parecernos al pronto un ratoncillo de bosque corriendo por el suelo.  Su reclamo típico es un /tic-ki-tic/, con el que, una vez familiarizado,  nos permitirá anotar su presencia en nuestro libro de campo, de forma acústica, sin necesitar verlo. El color rojo rodea su cara y en la frente da paso a un pardo oliváceo que cubrirá todo su cuerpo. El vientre es blanco. Para los jóvenes el plumaje es algo distinto: tonalidad general ocrácea, más oscuro en el dorso, y moteado anaranjado, a modo de escamas, en el pecho.

HÁBITAT
: En la Península es sedentario e invernante, dependiendo de la zona, y cría más en el tercio norte. Las poblaciones sedentarias muestran cierta trashumancia local y también desde sus lugares de cría hacia medios más abierto y hacia el entorno urbano. Asimismo, es migrador parcial; esto es, que dentro de una misma población existen individuos que migran y otros que se quedan en sus lugares de origen. El Petirrojo ocupa en verano determinadas áreas de nuestros Montes, aunque es mucho más abundante en el Parque como especie invernante o de paso. Migran durante la noche, no conociéndose bien aún cómo siguen su ruta, puesto que, a diferencia de otras especiales migradoras nocturnas, se ha descartado que utilicen las estrellas o se guíen por la influencia de los campos magnéticos de la Tierra. En cuanto a sus ambientes preferidos, ocupa el sotobosque no demasiado espeso en medio de bosques de coníferas o frondosas (con mayor tendencia hacia éstas últimas); también, setos, carriles, olivares, cultivos, parques y jardines. Por lo general, podemos decir que es un pájaro ligado ambientes frescos y húmedos, desechando entornos demasiado secos.

COSTUMBRES
: Puede ser tímido o confiado, conducta que depende, más del trato recibido por las personas que visitan su entorno, que por condición propia. Su vuelo es corto, bajo y ondulante, a veces, casi rozando el suelo, donde generalmente se alimenta insectos, caracolillos, lombrices, arañas y también frutos silvestres, con cierta predilección hacia las bayas de la zarzamora y majuelo (junto a mirlos y zorzales). Un vez posado, endereza la cola y luego sacude las alas y la cola, conducta ésta habitual en nuestro Petirrojo. No debemos buscarlo en las zonas altas de los árboles sino que ocupa los estratos bajos del árbol hasta el suelo. Canta durante todo el año, aunque el más brioso en la época estiva y lánguido en la estación fría. Son ambos sexos celosos defensores de su territorio, cantando o luchando si hace falta; lo hacen tanto en verano, como en invierno cuando defienden territorios independientes. En otoño, los ejemplares jóvenes, una vez emancipados, ya manifiestan esta fuerte conducta territorial. A diferencia de otras especies el Petirrojo sigue viviendo solitario (o a lo más, en pareja) en la época fría. En este caso, macho y hembra exhiben el rojo de su pecho, no para la conquista, sino en son de amenaza ante cualquier invasor, ahuecando las mismas plumas a modo intimidatorio. Igualmente, decide atacar todo aquello de color rojo que se mueve dentro de su territorio de cría. En este sentido, también diremos la importancia que tienen determinados aspectos psicológicos del animal, y no tan solo biológicos, en la maduración sexual. Experimentos en cautividad con el Petirrojo han demostrado que la conducta territorial, por contra a individuos sometidos o sin territorio, impide, y por tanto es indispensable, para el éxito reproductor de la especie. Efectúa esta especie de dos a tres puestas al año, con hasta 6 huevos en cada una de ellas, que sólo incuba la hembra, alimentada por el macho. Su tasa de mortalidad es bastante alta, siendo de casi una tercera parte al cumplir el primer año y alcanzando difícilmente los 4 o 5 años de edad. Hojas secas, hierbas, raicillas o musgo constituyen su nido, fabricado sólo por la hembra, que será colocado en múltiples sitios, huecos o grietas de los árboles, matorrales espesos, resquicios y oquedades de los muros, cobertizos, y hasta en botes de hojalata; también sobre el suelo.

 
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