Perdiz Común - Parque Natural de los Montes de Málaga Guia Web Multimedia

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Perdiz Común

Aves > P - R

NOMBRE COMÚN: PERDIZ COMÚN O ROJA

NOMBRE CIENTÍFICO
: ALECTORIS RUFA

FAMILIA
: PHASIANIDAE

DESCRIPCIÓN: También conocida como Perdiz Común, es pariente cercana del faisán y la codorniz. Ave cinegética, bien conocida, sedentaria en nuestro país. Andarina y buena corredora de nuestros montes. Sus fuertes patas le permiten mantener una conducta eminentemente terrestre, que rompe cuando echa a volar con potentes y sonoros batidos de alas para huir de sus enemigos. Actitud ésta que evita cuando va acompañada de sus perdigones (pollos de perdiz, castaño- pardo y rayados con tres listas oscuras a lo largo del dorso). Sabedora de que éstos últimos no pueden aún volar, la madre se mantiene con ellos en todo momento, agazapándose si es necesario en el suelo de manera silenciosa y mimética. Este es el caso de la foto que vemos, donde la Perdiz fue sorprendida junto a uno de sus perdigones, el cual, tras apercibirse de nuestra presencia, se ocultó bajo la planta que aparece a la izquierda de dicha foto. Mientras tanto el polluelo no echó a andar, la madre se quedó inmóvil, a sabiendas de nuestra cercana presencia, y no huyó hasta que ambos salieron corriendo alejándose de nosotros. Es un ave pesada que no realiza, por tanto,  largos trayectos en sus vuelos, haciéndolo generalmente a baja altura. Sus fuertes tarsos y uñas le permiten escarbar en suelo en busca de alimento.

HÁBITAT
: La podemos encontrar en muy diferentes entornos: Matorral bajo, laderas de montañas no excesivamente altas, terrenos secos y cultivos. La especie ha experimentado una regresión poblacional debido a la merma en la calidad de los hábitats, y sobre todo a los métodos intensivos utilizados en la agricultura. El abandono agro ganadero y la presión cinegética mal gestionada no mejoran la situación. No obstante, actualmente no puede considerarse una especie amenazada.

COSTUMBRES
: Ya a partir de enero, en que inicia su época de celo, podemos oír su repetitivo canto. Los fuertes machos, algo mayores incluso que las hembras,  no pocas veces entran en combate durante el celo nupcial. El nido es construido en el suelo, y las primeras puestas, que llegan a superar los 15 huevos, se realizan a mediados de abril. Tal cantidad de huevos tiene su explicación: permite sabiamente asegurar la especie ante el peligro que constituyen numerosos enemigos. Córvidos, ofidios, rapaces, o mamíferos encuentran todo tipo de facilidades a la hora de aprovechar dicho recurso alimenticio. Si bien los huevos son de pequeño tamaño en comparación con el peso del animal, hay que valorar la importancia de la puesta en su totalidad, que puede llegar a alcanzar la mitad del peso de la madre. Otro modo de garantizar sus poblaciones, al igual de como ocurre en  otros grupos y familias de aves -chorlitos, ánades, grullas (ninguno de éstos últimos presentes en nuestros Montes), es practicando lo que podríamos denominar la actitud del herido. En el momento de verse sorprendida cerca del nido, la madre huye hacia otro lugar aparentando encontrarse inválida o malherida, a fin de llamar la atención del invasor, protegiendo así la vulnerable puesta. No se sabe bien si esta actitud innata se ha originado independientemente en los diversos grupos de aves, ó, si por el contrario, apareció tempranamente en el desarrollo de las aves, y luego se ha perdido en una parte de las especies. Lo cierto es que dicho comportamiento se detecta sobre todo en aves que anidan en el suelo ó a poca altura: sólo entonces tiene sentido el engaño. Librado el peligro, el animal vuelve a su nido. Una vez nacidos los perdigones, la madre cuidará de su prole hasta la siguiente época de cría; conducta que vuelve a incidir en la protección de los individuos de esta especie en sus edades más tempranas. El alimento principal de la perdiz son semillas y materia vegetal, pero no renuncia por ello a insectos o larvas encontradas o buscadas en la tierra con sus resistentes uñas. A nivel de biomasa, y siendo principalmente fitófagas, ocupan un lugar primario en la cadena alimenticia, transformando rápidamente material vegetal en materia animal, constituyendo un recurso inmediato como presa de otras especies dentro de la cadena trófica de nuestros Montes. Todos los comportamientos citados vienen a compensar la vulnerabilidad del "pájaro perdiz" (como también es localmente conocido) en los distintos estadios de su desarrollo, y no sólo en lo que se refiere a sus huevos. Finalizaremos diciendo que este  "vivir a la defensiva", es causa y motivo de su precocidad en alcanzar la madurez sexual, como ocurre también en otras aves (Tórtolas, Palomas o el gran grupo de paseriformes). De modo que, casi lo que le falta es hablar en lo que se refiere a los métodos que utiliza para proteger a su especie; aunque, desde luego, si pudiera hacerlo, seguro que nos ofrecería un decálogo, como el que viene a continuación, y con el que queremos resumir todo lo anterior y ver más esquemáticamente de qué modo la Perdiz Roja se encarga de compensar, con diferentes mecanismos naturales, el duro capítulo de pérdidas al que siempre se ha visto sometida:


DECÁLOGO DE SUPERVIVENCIA DEL PÁJARO PERDIZ


Si todavía podéis verme en numerosos montes de nuestra geografía, a pesar de los cazadores humanos, alados o depredadores nocturnos, y aún así mantengo la especie dentro de valores aún no amenazados, no es por pura casualidad, sino por la puesta en práctica de las 10 siguientes normas de autoprotección.

1)   Tras mi niñez, no tardo mucho en alcanzar mi etapa reproductora.

2)   Procuro camuflar el nido tras una mata que impida su localización

3)   Pongo una puesta, y -a veces- dos al mismo tiempo. Cuando esto ocurre, madre y padre incubamos cada puesta.

4)   Se me ocurre que poniendo más de 15 huevos por puesta, aseguro el éxito de, al menos, una buena parte de los huevos. Asimismo, el hecho de que tengan manchas pardo-rojizas y grisáceas los hace aún más miméticos.

5)    Me gusta proteger mis perdigones hasta la próxima temporada de cría.

6)   Mis pollos son nidífugos; esto es, que ya nacen preparados para abandonar el nido.

7)   Con la actitud del ave herida he conseguido despistar a más de un intruso.

8)   Qué mejor, que mis pollos desarrollen un plumaje que los mimetice también, al igual que los huevos, con el terreno en el que nos movemos.

9)   Cuando somos adultos, preferimos reunirnos en bandos pequeños. Compartimos, así, la vigilancia, frente a los depredadores que nos acechan, mediante refinadas pautas de conducta ante el peligro,  ó provocando la alerta general gracias a la repentina huida de uno de nosotros. Ya en el aire, volar todas juntas distraerá la atención y, por tanto, elección del ave de presa hacia alguno de los individuos en concreto.

10)   En la época de reproducción, sin embargo, prefiero criar en parejas aisladas. Dado que la estrategia anterior dejaría la puesta a merced del intruso; prefiero sopesar la situación y seguir otras conductas más adecuadas, como son quedarme silenciosamente agazapada o practicar la huida por tierra haciéndome la herida para alejar el peligro de los alrededores del nido.




 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal