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Opuntia Ficus-CHUMBERA

Plantas > N - O

NOMBRE CIENTÍFICO: Opuntia ficus-indica

FAMILIA
: CACTACEAE

NOMBRE COMÚN
: Chumbera o Nopal

FLORECE
: III-VI.

HÁBITAT
: Naturalizada en bordes de cultivos, vegetación viaria y matorrales en sitios áridos, 0-700 m

DISTRIBUCIÓN
: Probablemente originaria de México. Presente en gran parte del territorio

OBSERVACIONES
: Especie vegetal invasora procedente de América tropical. Se recomienda leer texto adjunto.

FLORA VASCULAR DE ANDALUCÍA ORIENTAL. Edita: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía

Opuntia ficus-indica (L.) Mill. -chumbera-
= Cactus ficus-indica L.
= O. maxima Mill.

MP.succ. Hasta 3(5) m. Suculenta. Palas 35-45 x 18-22 cm, oblongo-espatuladas o elípticas, difícilmente separables. Hojas cónicas, prontamente caedizas. Aréolas pequeñas, blanquecinas, con gloquidios (pelos punzantes) y 1-3 espinas de tamaño < 1 cm, éstas últimas en ocasiones ausentes. Flores 6-8 cm de diámetro, actinomorfas, hermafroditas, solitarias, sésiles; piezas petaloideas de color amarillo brillante o anaranjado. Estambres numerosos, erectos. Ovario ínfero, unilocular; estilo inflado en la base, de color rosado o blanco. Fruto 6-8 cm, carnoso, obovoideo, profundamente umbilicado, con numerosas aréolas y gloquidios, de color verde-amarillento, anaranjado en la madurez; semillas 3-5 mm. 2n = 66, 88. III-VI. Naturalizada en bordes de cultivos, vegetación viaria y matorrales en sitios
áridos, 0-700 m (t-m). Neófita, probablemente originaria de México. Presente en gran parte del territorio. co. LC.

El Dr. Font Quer, en la pág. 162 de su magnífico Dioscórides renovado, explica
:
"Cuando las palas son pequeñas y tiernecitas, en el mismo lugar en que más tarde se desarrollan las espinas y espinitas, nacen las verdaderas hojas del nopal, que son muy menudas, angostas y de vida efímera, las cuales acaban secándose y desprendiéndose. Las flores surgen asimismo sobre las palas, mayormente en sus bordes, y sobre el fruto incipiente, coronándolo.
En Medicina popular, el fruto se considera astringente, y se usa como antidiarreico. Las palas, frescas, y calentadas, son emolientes.
Los frutos, mondados, se comen a pasto, cuantos se quieran, para trabar el vientre. Como postre, es mejor aprovechar el jugo endulzado, que se prepara de la siguiente manera: pelados, los higos chumbos se cortan a rodajas, se colocan en una vasija y se cubren de azúcar por la noche. A la mañana siguiente, se ha formado por sí solo un jarabe excelente, más o menos aromoso según la calidad de los chumbos.
Este zumo se pasa a través de un colador metálico capaz de retener las simientes, y se toma bien frío. Es muy agradable cuando se mezcla con plátanos o bananas cortados en rodajuelas. Este mismo jugo, tomado caliente, es fama que ablanda la tos.
Hay quien prepara un jarabe semejante con las palas de la chumbera, que, partidas en segmentos delgados, se recubren de azúcar terciada o morena. Otros, finalmente, utilizan las flores de esta planta, que hierven en agua, frescas o desecadas, a razón de media docena de flores por 0,25 l. de agua. Colado el cocimiento, se añade azúcar al agua, cuanta se quiera, hasta formar un jarabito claro, que se da a cucharaditas a los niños, y a vasos a las personas mayores, siempre bien caliente, para ablandar y quitar la tos.

En cuanto a su historia nos comenta
:  
En sus extensos comentarios a la higuera común, Andrés de Laguna se refiere a esta planta americana en 1570:
De pocos años acá se halla en Italia una planta llamada higuera de la India, la cual, en lugar de ramos, produce a manera de palas, unas hojas muy anchas y gruesas, encaramadas y enjeridas unas sobre otras, y, por toda su redondez armadas de subtiles espinas. El fructo de aquesta planta es a manera de breva, muy dulce y muy desabrido.
Son pegajosas las hojas, y en el sabor se parecen a la mayor siempreviva; por donde juzgo que son frías y húmedas. Hállase por la experiencia que admirablemente sueldan las recientes heridas. Quieren algunos decir que aquesta suerte de árbol es la pala de Plinio, lo cual yo no oso afirmar. Los que comieron algún higo de la tal planta, echan luego la orina más roja que la purísima sangre, y ansí conciben temor muy grande por no conocer la causa del accidente.
Después que se comen tres o cuatro de ellas (y mejor comiendo más cantidad), si el que las ha comido se para a orinar, echa la orina ni más ni menos que verdadera sangre, y en tal manera, que a mi me ha acaescido la primera vez que las comí, y desde a una hora quise hacer aguas (a lo cual esta fruta mucho incita), que como vi la color de la orina, me puso en tanta sospecha de mi salud, que quedé como atónito y espantado, pensando que de otra causa intrinseca o nueva dolencia me hobiese recrescido; y sin duda la imaginación me pudiera causár mucha pena, sino, que fui avisado de los que conmigo iban, y me dijeron la causa, porque eran personas más experimentadas y antiguas en la tierra. "

 
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