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Lechuza Común

Aves > F - M

NOMBRE COMÚN: LECHUZA COMÚN

NOMBRE CIENTÍFICO
: TYTO ALBA

FAMILIA
: TYTONIDAE

DESCRIPCIÓN: De unos 40 cm. de longitud, es la rapaz nocturna de plumaje más vistoso, y siempre muy ligada al hombre. Es de largas y emplumadas patas blancas, y su marcado disco facial en forma de corazón contrasta con el plumaje de su dorso amarillento dorado jaspeado de gris. Sus partes inferiores son claras, casi blancas. Carece de penachos auriculares, también habitualmente llamados orejas, pero de forma incorrecta ya que no están los oídos ubicados en ellos.

HÁBITAT
: Sedentaria. Distribuida en casi toda Europa, aparece tanto en ciudad, como en áreas rurales. Es típica su presencia en establos, graneros y en los campanarios de pueblos -de hecho, en la denominación portuguesa, su nombre es "Coruja-das-torres", que significa "búho de las torres"-. Huye del bosque cerrado, y encuentra en las construcciones humanas el lugar ideal para instalarse. Antiguos lagares, casas viejas y otras ruinas son los lugares donde podremos localizar, y oír durante la noche, a algún ejemplar aislado en los Montes de Málaga; sin embargo, podemos señalar que su población dentro del Parque es escasa.

COSTUMBRES
: Ave eminentemente nocturna, siempre cercano a ambientes humanizados, es bien conocida en las zonas rurales, donde, quizá por su fantasmagórica figura, y por los vibrantes chillidos, siseos y reclamos sonoros del macho durante la noche, se le ha hecho endosataria de numerosas de injustificadas supersticiones populares, ligadas siempre a la muerte, las brujas y el mundo de lo oculto. Sin embargo, de lo único que se preocupa la blanca rapaz es de marcar su territorio durante la noche y  tratar de localizar a sus presas en medio de la oscuridad gracias a su privilegiada visión. Sus grandes, redondos y frontales ojos negros, cuyas órbitas ocupan la mayor parte de la cavidad de la cabeza, restando volumen a su pequeño cerebro, permiten que esta rapaz nocturna pueda presumir de tener una de las mejores visiones en medio de la oscuridad. Localizada y atrapada su víctima, la engullirá por entero, sin tan siquiera trocearla, algo que podremos comprobar si tenemos la suerte de encontrar alguna de sus egagrópilas (Ver ficha Cárabo), con las cuales expulsará todos los indigestos restos de pelos y huesos. De este modo, es fácil comprender que el sentido del gusto, al que pudieran atender numerosas otras especies frugívoras ante de ingerir su alimento, pierda toda su importancia para la Lechuza común, que elige su presa antes por el aspecto, forma ó movimientos (el color, menos, dado que éste desaparece en la oscuridad), que por las placenteras sensaciones de sabor que aquélla pudiera proporcionarle. Estas egagrópilas suelen ser cilíndricas, pero con los extremos tan romos, que a veces son casi esféricas; su tamaño es de 2.5 a 3.5 cm., y son bien fáciles de reconocer puesto que están revestidas de una costra de color negruzco que hace que la superficie aparezca muy lisa. Una de las características del plumaje de las rapaces nocturnas es que están dotadas de filoplumas (plumas en forma de pelos) que le permiten desplazarse en vuelo sin hacer ningún ruido. También, cuando están posadas, giran la cabeza con el pico pegado al pecho, con lo que evitan hacer ningún movimiento que pueda alertar a su presa. Éstas suelen ser todo tipo de roedores, (musarañas y ratones), pequeños pájaros, y algunos reptiles; también insectos, ranas, sapos, ó incluso pequeños conejos, pueden completar su variada dieta. Caza desde un posadero, aunque también rastrea su territorio a bajo vuelo con rígidos y titubeantes batidos de alas. Lo hace al amanecer y al atardecer en áreas de cultivo, monte bajo, dehesas y campos de arbolado abierto. Generalmente realiza una sola puesta entre los meses de abril y mayo. Lo incuba por entero la hembra, mientras el macho caza para ella. Dedica poco tiempo a la construcción del nido, que no es tapizado más que con viejas egagrópilas donde depositará los huevos, utilizando para ello una oquedad de difícil acceso dentro de las construcciones antes citadas; también en huecos de árboles, y a veces, las menos, en cuevas y rocas. Los pollos, como todas las rapaces nocturnas, se desarrollan muy pronto, y ya vuelan a los 70 días.


 
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