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Hypericum Perforatum

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NOMBRE CIENTÍFICO: Hypericum perforatum

FAMILIA
: CLUSIACEAE

NOMBRE COMÚN
: Hipérico, hierba de San Juan

FLORECE
: V-VIII Florece de mayo en adelante; por lo regular, suele estar en plena floración entre San Juan y San Pedro.

HÁBITAT
: Vegetación arvense, ruderal y viaria

DISTRIBUCIÓN
: Paleotemplada.

OBSERVACIONES: Es una planta que ha tenido una gran importancia en estos últimos años, sobre todo en Alemania,  como antídoto de la depresión rivalizando con los preparados químicos más actuales.  La lista de virtudes es interminable, por su importancia medicinal se recomienda ver texto adjunto del Dr. Font Quer

FLORA VASCULAR DE ANDALUCÍA ORIENTAL
. Edita: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía
Hypericum perforatum L.
-hipericón, hierba de San Juan, hierba de las heridas-
H.scp. 30-95 cm. Glabra, con cepa leñosa. Tallos erectos, con abundantes ramas axilares estériles, glándulas negras y dos líneas longitudinales. Hojas 1,6-2,5 x 0,5-0,7 cm, opuestas, sésiles, oblongas, con glándulas translúcidas abundantes y algunas negras intramarginales. Cimas terminales bracteadas, corimbiformes, multifloras; brácteas y
bractéolas con glándulas translúcidas y alguna glándula negra. Flores actinomorfas, hermafroditas, pentámeras; sépalos 4-8 mm, estrechamente lanceolados, agudos, sin glándulas o con alguna glándula negra intramarginal; pétalos 10-14 mm, amarillos, con algunas glándulas negras; estambres numerosos, en 3(4) fascículos; ovario súpero, estilos 3(4). Cápsula ovoidea, rojiza, con vesículas oblícuas y vitas longitudinales; semillas 0,8-1 mm, negras. 2n = 16, 32. V-VIII(IX). Vegetación arvense, ruderal y viaria. Paleotemplada.

El Dr. Font Quer, en la pág. 291 de su magnífico Dioscórides renovado, explica
:
" Las virtudes atribuidas al hipérico son innumerables. Pero nos contentaremos con la opinión de Quer, en su "Flora española", cuando nos dice que:
goza la primera preferencia entre las plantas vulnerarias, por cuya razón su principal uso es para mundificar y consolidar las heridas y ulceraciones, sean internas o externas, y por esto la llaman hierba militar; resuelve, deterge y une por las partes balsámicas y resinosas, por cuya razón entra en todas las composiciones balsámicas.
Según H. Schulz, aplicado al exterior, el hipérico parece que influye, activándola, la circulación de la sangre favoreciendo cierto estado de congestión en los órganos tratados.
El profesor Leclerc, que durante más de diez años, ha estudiado la acción del hipérico como tópico en el tratamiento de las quemaduras, resume así sus observaciones:
Disminuye los síntomas dolorosos, por ejercer cierta anestesia local ligera, pero constante; modera las reacciones inflamatorias; para los tejidos lesionados, desempeña un papel protector sin comprometer su vitalidad, sin determinar la retención de secreciones, y favorece la reparación del revestimiento epidérmico. Todo ello puede relacionarse con los antibióticos, que, según investigaciones recientes, se localizan en los frutos del hipérico.
Usado como remedio interno se le considera digestivo; y si nos atenemos a lo expresado por W. Bohn (en 1927) sería capaz de evitar la incontinencia nocturna de la orina en los muchachos. No parece prudente proseguir porque sus virtudes se consideran, como hemos dicho, innumerables. "

En cuanto a su historia nos comenta
:
"Ordinariamente, la voz griega hyperikon se hace derivar de hypereikon, y ésta, de hypo, debajo, y ereike, brezo. Pero Boehmer le supone otro origen, y estima que podría haberse originado a partir de hyper, sobre, y eikon, imagen; es decir, este término vendría a ponderar su gran reputación como planta medicinal, e hyperikon o hypereikon significaría que está por encima de todo lo imaginable.
Habla de ella Dioscórides en el Libro III capítulo 165, y la describe con "hojas semejantes a las de la ruda". Hay que entender que esta semejanza proviene únicamente de las glándulas foliares, que dan la impresión de ser otros tantos puntos perforados en la lámina foliar, tanto en una como en otra especie, porque parecido morfológico no tienen ninguno.
Laguna, en sus comentarios, dice:
El hipérico es planta muy conocida por toda España, a do suelen llamarla comúnmente corazoncillo, porque hace las hojas a manera de corazones pequeños. Llámase también perforata por las boticas a causa que sus hojas tienen infinitos agujeritos por los cuales se translucen, como las telarañas. La cual señal tan notable, me espanto que ansí se le haya pasado por alto a Dioscórides.
Precisamente el empleo del hipérico como vulnerario parece que, por lo menos se acrecentó en los albores del Renacimiento, cuando privaba la teoría del signo, y hay quien lo atribuye a las señales de sus hojas, "perforadas", y, sin embargo, perfectamente "cicatrizadas".
En 1727, Diego de Torres, catedrático de la Universidad de Salamanca, en la página 31 de su "Cartilla rústica", trae una fórmula para la preparación del aceite de hipérico que difiere de la que hemos dado:
Tomaréis del fruto del olmo, que es un licor que se hace dentro de las hinchazones que se hacen en sus hojas, y dando en dicha hinchazón con una punta de tixera, sale un licor como de trementina, y con estas flores del corazoncillo y rosas que estén para abrir, y puesto todo dentro de un vaso de vidrio con aceite, lo pondréis al sol hasta que esté consumido; después lo colaréis, y lo conservaréis para el uso de ello, para heridas, llagas y golpes.
Los frutos del olmo a que alude Diego de Torres no son tales, sino aquellas agallas o cecidios de forma redondeada o globulosa que, como consecuencia de la picadura de un insecto afídido, se forman en la cara superior de las hojas de dicho árbol (Tetraneura ulmi)."

 
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