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Foeniculum Vulgare

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NOMBRE CIENTÍFICO: Foeniculum vulgare

FAMILIA
: APIACEAE

NOMBRE COMÚN
: Hinojo

FLORECE
: V-XI

HÁBITAT
: Pastizales vivaces, ruderal y viaria

DISTRIBUCIÓN
: Paleotemplada

OBSERVACIONES
: Por su variedad de virtudes recomendamos leer al Dr. Font Quer que a continuación se expone

FLORA VASCULAR DE ANDALUCÍA ORIENTAL
. Edita: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía
Foeniculum vulgareMill. -hinojo-

H.scp. Hasta 250 cm. Herbáceas perennes, aromáticas, glaucas. Tallos erectos, herbáceos, estriados, ramificados en la mitad superior. Hojas basales y medias 10-40 x 9-35 cm, 3-4-pinnatisectas, pecioladas, de contorno triangular, con divisiones de ultimo orden lineares, glabras; las basales prontamente caedizas, las caulinares alternas, reduciéndose en tamaño y divisiones hacia el ápice, hasta quedar reducidas a un pequeño apéndice mas corto que la vaina; vainas de margen escarioso. Umbelas compuestas, terminales y laterales, sin brácteas ni bracteolas. Flores actinomorfas, hermafroditas, pentámeras; pétalos c. 1,5 mm, incurvados, homogéneos, amarillos. Estilopodio cónico; estilos reflejos, de la misma longitud que el estilopodio en fruto. Frutos 2-7 mm, ovoides, algo comprimidos lateralmente, glabros, aromáticos. Mericarpos de sección pentagonal, con las costillas primarias prominentes. 2n = 22. V-XI. Pastizales vivaces, ruderal y viaria, 0-1200 m (t-m). Paleotemplada. Todo el territorio. co. LC.

El Dr. Font Quer, en la pág. 498  de su magnífico Dioscórides renovado, explica
:
Sobre el uso y virtudes del hinojo nos comenta:
"La más importante es la carminativa, según reza el proverbio clásico de la Escuela de Salerno:
Semen foeniculi pellit spiracula culi. ( La semilla del hinojo facilita la apertura del ano)
Le siguen la diurética y aperitiva, en general substituye sin inconvenientes el fruto de anís. Pero se dice de acción más duradera que la de éste.
Excita la secreción láctea de las mujeres que crían. Según Leclerc, se prescribirá de preferencia a las demás umbeliferas aromáticas siempre que se trate de elevar el tono del estómago y de los intestinos y asociado con los laxantes, evitará la atonía intestinal que pueda resultar del uso de éstos. Se preconiza, sobre todo, contra las diarreas fétidas, con flatulencias abundantes.
Los frutos, tomados en cantidad excesiva, pueden provocar el menstruo.
Es tanta la fama de que viene precedido desde siglos, contra las inflamaciones de los ojos, que puede asociarse al ácido bórico en los colirios destinados a bañarse o lavarse los ojos; por lo menos, dice Siegert ("Med. Welt", número 22, 1942), como fármaco que obraría por sugestión.
Como digestiva carminativa se prescribe la infusión de hinojo; se pone a calentar una taza de agua y cuando arranca a hervir se echa una cucharadita de frutos previamente machacados en un mortero. Se toma una taza después de comer y de cenar, con azúcar o sin él.
Como diurética se emplea más comúnmente la raíz, y se recomienda utilizarla fresca y en infusión. Con 1 onza de esta raíz se puede preparar 0,5 l.; y se toma 1 taza después de cada comida.
Con mayor frecuencia se usa el jarabe de las cinco raíces, que son las de hinojo, apio y perejil, es decir, tres umbelíferas; más la de esparraguera y el rizoma de rusco. Se cortan menuditas y se mezclan, a partes iguales, en peso. El jarabe puede prepararse con 1 onza de las mismas, que se echa en un cuarto de litro de agua hirviendo, se tapa el recipiente y se deja en maceración durante veinticuatro horas, pasadas las cuales se cuela.
Se añaden 430 gr. de azúcar, se calienta suavemente la mezcla hasta que se disuelva y se cuela de nuevo el jarabe. Se administra a cucharadas soperas, en cantidad de cinco o seis al día, mezcladas en un poco de agua
Para favorecer la secreción de la leche puede mezclarse el fruto de hinojo con galega y tomarlo en infusión. La dosis conveniente es la de 1 cucharadita de café, dos veces al día, con galega y tomarlo en infusión.
Los cogollitos de hinojo, tiernos, constituyen una excelente verdura para ensaladillas; a menudo se mezclan con teraxacón, berros, etc.
Los frutos entran en diversos licores; y destilados con alcohol dan el fenouillette, un aguardiente parecido al anisete."

Sobre su historia no explica
:
"El hinojo ya fue utilizado por los antiguos egipcios, y los farmacólogos de la Antigüedad clásica conocieron la especie y trataron de sus virtudes: Dioscórides en el Libro III, capítulo 77. Laguna hace los siguientes comentarios:
Es planta vulgar y muy conocida el hinojo, y hállase hortense y salvaje. Hácese, el hortense, del salvaje cultivado y regalado en los huertos.
Entre el hinojo hortense hay uno dulce en extremo que comemos ordinariamente a la fin de los pastos en Roma; el cual nace de la simiente del rústico metida dentro de un higo seco y ansí sembrada...
Nobilitan el hinojo cada año (como se vee) las serpientes. Porque en gustándole por la primavera se despojan de su antiguo y enojoso pellejo, renovándose con otro muy delicado y lucio, con el cual también cobran juntamente nuevo vigor en la vista de do consta que el hinojo es solemne medicina para los ojos...
Echábase ordinariamente el hinojo, en tiempo de Galeno, en adobo, como se acostumbra echarse aún hoy día por toda Francia e Italia. Su zumo, instilado en los ojos, clarifica la vista, y en los oídos, mata los gusanos que allí se engendran.
La variedad de hinojo de que nos habla Laguna (la var. dulce) es notablemente aromática, muy agradable al paladar, y suele tener los frutos más grandes que los del hinojo corriente.
Durante el Medievo, este simple no sólo conservó, sino que acrecentó su fama; y consta que, desde tierras mediterráneas, los monjes benedictinos lo llevaron a la Europa Central. Las virtudes que se le atribuyeron fueron innumerables.
Más tarde, los españoles lo cultivaron en Ultramar; y todavía hoy, asilvestrado en las Pampas argentinas, goza de gran estima entre las gentes campesinas, sobre todo para remediar las enfermedades de los ojos. A este respecto, acá y allá, la veneración es tanta, que, a veces, las madres mascan hinojo y echan su aliento a los ojos de sus hijitos, en la creencia de que, con esta práctica, les preservan de contraer oftalmías."


 
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