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Eucalyptus Globulus

Plantas > D - E

NOMBRE CIENTÍFICO: Eucaliptus globulus

FAMILIA
: MYRTACEAE

NOMBRE COMÚN
: Eucalipto

FLORECE
: III-X

HÁBITAT
: Cultivada y naturalizada, 0-1000 m

DISTRIBUCIÓN
: Sierra Morena, Guadalquivir, Granada, Aljibe, Ronda

OBSERVACIONES: Especie vegetal invasora procedente del sureste de Australia y Tasmania que se  introdujo para sanear terrenos bajos y pantanosos.

FLORA VASCULAR DE ANDALUCÍA ORIENTAL
. Edita: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía
Eucalyptus globulus Labill. subsp. globulus
-eucalipto, calistro-
MP.p. Hasta 30 m. Árbol perennifolio, con ramillas colgantes.
Hojas juveniles opuestas, glaucas; las adultas de 8-25 x 1,5-4 cm, alternas, simples, oblongo-lanceoladas, falciformes, coriáceas, pecioladas. Flores solitarias, axilares, sésiles o subsésiles, constituidas por un hipanto anchamente obcónico de 12-17 mm de diámetro, articulado con un opérculo cónico, mamelonado, formado por los pétalos y sépalos soldados, que se desprende en la antesis; estambres numerosos; ovario ínfero. Cápsula 15-25 mm, hemisférica, marcadamente tetracostata, rugosa, leñosa, que se abre por 4 valvas apicales. 2n = 22. III-X. Cultivada y naturalizada, 0-1000 m (t-m). Oriunda de Australia. Sierra Morena, Guadalquivir, Granada, Aljibe, Ronda. oc. LC.

El Dr. Font Quer, en la pág. 397 de su Dioscórides renovado, explica
:
"Se cría por su natural en Australia y Tasmania, donde fue descubierto por Labillardière a fines del siglo XVIII. "Hace algunos años, dice Texidor ("Flora farmacéutica de España y Portugal", pág. 918, 1871), que se cultiva esta planta en la Granja de Barcelona, donde floreció en 1865, siendo en dicha época conocida en el Jardín Botánico de Madrid".
Dícese que fue introducida en Argelia en 1854 y en Europa, en 1856. En menos de un siglo se ha difundido su cultivo por toda la Península, y existen grandes plantaciones de ella en el Norte y en Portugal.
Es árbol que teme los fríos intensos, como pudo comprobarse en febrero de 1956; las grandes heladas de aquel mes acabaron con muchos eucaliptos, y otros se van rehaciendo poco a poco.
Las hojas contienen tanino, resina, ácidos grasos, etc., y, sobre todo, esencia de eucalipto, que, operando con hojas secas, varía desde 1,2 hasta 3 %.
Esta esencia se compone de cineol o eucaliptol, que predomina, hasta alcanzar más del 80 % de la esencia; luego, d-a-pineno, canfeno, etc.; aldehído valeriánico, aldehído butílico, aldehído caproico; alcohol etílico y alcohol amílico; ácido fórmico y ácido acético esterificados; etc.
Las hojas de eucalipto son anticatarrales, útiles contra las inflamaciones de las vías respiratorias y contra los catarros gastrointestinales. Algunos, y sobre todo en América, las recomiendan contra la diabetes.
El eucalipto, y principalmente su esencia, no es innocuo; por vía interna, conviene no rebasar las dosis moderadas, porque puede resultar dañino y provocar gastroenteritis, hematuria, dificultades respiratorias, etc.
La infusión de eucalipto se prepara con una o dos hojas, divididas en pedacitos, por cada taza de agua hirviendo. Contra la bronquitis y los catarros de las vías respiratorias, en general, tómense un par de tazas al día, endulzadas con azúcar o miel y bien calientes.
Las inhalaciones se hacen con una olla de agua hirviendo a la cual se agrega un puñado de hojas de eucalipto; se cubre la cabeza con una toalla y se respira el vapor de agua que arrastra la esencia. Para el mismo fin, puede tenerse preparada una mezcla constituída por 5 onzas de hojas de eucalipto cortadas a pedacitos con unas tijeras, y 0,5 onza de cada una de las siguientes plantas: sumidades de hisopo, espliego y orégano, y hojas de romero y de menta.
Son cinco aromáticas labiadas de nuestro país y las hojas de eucalipto, con las cuales se hacen inhalaciones de grande eficacia.
Otra mezcla anticatarral se prepara con partes iguales, en peso, de hojas de eucalipto, sumidades de melisa e hisopo, hojas de malva y pétalos de amapola. La tisana anticatarral se prepara con un puñadito de la mezcla y el agua hirviendo; se endulza y se toma bien caliente, añadiéndole una cucharada sopera de agua de azahar.
En nuestro país es frecuente echar hojas de eucalipto en el agua que se pone a calentar, durante el invierno, en las estufas y radiadores de los lugares cerrados; con esta práctica, el ambiente queda perfumado y con cierto grado de humedad. "


 
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