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Curruca Cabecinegra

Aves > C - E

NOMBRE COMÚN: CURRUCA CABECINEGRA

NOMBRE CIENTÍFICO
: SYLVIA MELANOCEPHALA

FAMILIA
: SYLVIDAE

DESCRIPCIÓN: Es en nuestros Montes, junto a la Curruca Capirotada (ver ficha) de las más abundantes. Siempre escondida entre el matorral es difícil de ver, siendo mucho más fácil oír su inquisitivo reclamo cuando es molestada, lo que permitirá que nuestros inseparables prismáticos cumplan adecuadamente su papel para "extraerla visualmente" de su seguro cobijo. No obstante, puede sorprendernos, a veces, con sus "apariciones en público" sin timidez alguna. El macho es fácil de distinguir por su negra caperuza que le cubre hasta por debajo del ojo, ocupando sus mejillas y rodeando la nuca por detrás. Igualmente el color rojo intenso de su anillo ocular, e incluso del iris, nos permite distinguirla rápidamente de la C. Capirotada, cuya caperuza, en este caso, se queda por encima de la línea del ojo. Garganta blanca, al igual que el mentón, y zonas ventrales más grisáceas. La hembra es de tonos en general más pardos, siendo la caperuza más grisácea que negra. El ojo sigue manteniendo su distintivo colorido rojo, aunque un poco más atenuado. Los jóvenes pueden confundirse con las hembras. La observaremos en su entorno natural que es todo nuestro matorral mediterráneo, pero, aún siendo infrecuente, también podremos verla dejando sonar su típico reclamo desde lo alto de la copa de un pino. Su canto es musical (no tanto como el de la C. Capirotada) pero siempre subyace en él, de forma intermitente, esos grupos de notas secas y ásperas que le caracterizan.

HÁBITAT
: Siendo sedentaria, realiza movimientos erráticos en la temporada fría, siendo estos muy cortos en lo que a nuestro Parque se refiere. Es un ave bastante sensible al frío y pueden sucumbir numerosos individuos debido a la crudeza de algunos inviernos. Sin embargo, es una especie que se recupera rápidamente. Monte bajo, lentiscos, zarzas, espinos, olivilla, acebuche, sotos fluviales son sus lugares preferidos. Pinares, encinares, alcornocales, quejigales con sotobosque son también ocupados por esta curruca. Aparece confiadamente también en parques, jardines y otros lugares habitados, pero siempre amparada bajo la frondosidad de la vegetación cercana. Es en definitiva, una especie huidiza, pero muy adaptable. Actualmente es un ave en franca expansión dentro de la Península, ocupando en nuestros días áreas del norte del país en la que no se encontraba pocos años atrás, Ello podría entenderse debido a un aumento progresivo de las temperaturas, ocasionado por el cambio climático (Pérez de Ana, 1993).

COSTUMBRES
: Probablemente debido a su abundancia, es una especie muy parasitada por el Cuco (aunque pueda éste parasitar incluso 125 distintas especies de aves). Realiza dos puestas anuales, cuidadas por ambos progenitores, poniendo hasta 4 huevos por cada una de ellas, en un nido construido generalmente a menos de 1 m, del suelo, a base de raicillas, hierbas secas, filamentos vegetales o telarañas en un entramado minuciosamente realizado. Se alimenta de todo tipo de insectos: moscas, orugas, pulgones. Cuando vuela, le delatan sus alas y cola largas en relación a su tamaño. En vuelos cortos, muestra frecuentemente su cola en abanico. Pero, como pájaro ruidoso que es, su costumbre más evidente es increpar a todo aquél que se atreva a acercarse a su territorio. Son, por lo general, las currucas aves de colores sobrios y más bien discretos,    por lo que utilizan más su voz para determinar y proteger su territorio dentro de las paradas nupciales.


 
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