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Cupressus Sempervirens

Plantas > C3 - C4

NOMBRE CIENTÍFICO: Cupressus sempervirens

FAMILIA:
CUPRESSACEAE

NOMBRE COMÚN:
Ciprés

DESCRIPCIÓN:

El ciprés es un árbol que crece muy recto y empinado, hasta de 25 m. de altura. Tiene flores machos y hembras en un mismo árbol; las flores masculinas forman pequeños gatillos ovoides o algo más prolongados; las flores femeninas son redondeadas y se componen de diversas escamas (hasta 12). Las semillas están aplanadas y tienen bordes alados.

FLORECE:
Primavera

DISTRIBUCIÓN:
Mediterráneo oriental

OBSERVACIONES:
El ciprés puede vivir 500 años llegando hasta el milenio. Su madera es aromática, resistente y fácil de trabajar. Es casi imputrescible aún estando sumergida, por lo que es idónea para trabajos navales. La tradición afirma que la utilizó Noé para la fabricación de su arca. La piña es muy apreciada en  medicina popular por contener taninos.

En la página 79 del magnífico tratado "Dioscórides renovado", el Dr. Font Quer explica sobre este árbol lo siguiente que extractamos a continuación:  

" Se cría casi exclusivamente en los cementerios, donde se cultiva por su carácter funerario. Cuando se planta en los parques, como en Italia, imprime al paisaje una nota grave y solemne, casi tenebrosa, dice Kroeber. Por tales motivos, los vascos debieron de llamarle gau-arbola, árbol de la noche. No es originario de nuestro país, sino traído del Próximo Oriente. Las gentes del Norte, en el soleado Sur, no sólo ven el país de las naranjas, las áureas pomas del Mediterráneo, sino el de los cipreses, los simbólicos árboles de la Muerte, aunque también los balsámicos árboles de la Vida, porque, formando bosquetes, devolvían la salud a cuantos, con el pecho doliente, acudían a ellos a respirar sus auras.
En las antiguas farmacopeas españolas se hacia uso de él a menudo acompañado de otras drogas del mismo carácter, como en el ungüento de la condesa, con agallas verdes, frutos de arrayán, corteza de granadas, granillos de uva, simiente de llantén, más alumbre de roca y almáciga. Esta composición, hecha ungüento con aceite de arrayán y cera amarilla, se alababa mucho para precaver el aborto, para curar la debilidad del útero, del vientre y riñones, para las procidencias del ano y del útero... ("Farmacopea matritense" en castellano, pág. 264, 1823).
Después de una experimentación que data ya de algunos años -dice el Dr. Leclerc- puedo afirmar que las nueces del ciprés constituyen, realmente, un vasoconstrictor de gran eficacia en las afecciones del sistema nervioso cuya acción es la misma que la de la Hamamelis virginica, si no superior a ella (véase "Journal des Praticiens", 1919). En el tratamiento de las varices, añade, en los trastornos de la menopausia, en las metrorragias (tanto si son originadas por un simple estado congestivo del útero como por degeneración esclerótica o miofibromatosa del mismo) y, de manera especial en el tratamiento de las hemorroides hemos obtenido resultados excelentes; en éste último caso, los paquetes hemorroidales disminuyen de volumen y se reducen más fácilmente, menguan el tenesmo y el dolor, y se aminora hasta cesar por completo el flujo sanguíneo.
El ciprés común fue muy cultivado en el mundo greco-romano, convirtiéndose en un elemento común del jardín mediterráneo. Los griegos lo consideraban como símbolo de la belleza femenina además de como funerario. Se piensa, dado que es un árbol que siempre está verde y majestuosamente apuntando al cielo, que ayudaba a las almas de los muertos a elevarse en esa dirección. El ciprés común estaba consagrado a Hades, el dios de la muerte, ya que sus raíces nunca daban nuevos brotes una vez talado el árbol y los griegos antiguos enterraban a los muertos con una rama de ciprés y envolvían el cuerpo con sus hojas, y cuando una rama de ciprés colgada en la puerta de una casa era un signo fúnebre. En otras zonas el ciprés fue considerado como un símbolo de hospitalidad. En la antigüedad se plantaban a la puerta de una vivienda dos cipreses para indicar a los viajeros que la hospitalidad de la casa les ofrecía comida y cama durante unos días.


 
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