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Coriaria Myrtifolia

Plantas > C3 - C4

NOMBRE CIENTÍFICO: Coriaria myrtifolia

FAMILIA
: CORIARIACEAE

NOMBRE COMÚN:
Emborrachacabras

FLORECE
: IV-V

HÁBITAT
: Bosques y bosquetes riparios, setos y linderos húmedos, 100-1200 m

DISTRIBUCIÓN
: Mediterránea occidental.

OBSERVACIONES: Es una planta muy tóxica para el ser humano y muy peligrosa para los niños pues crece cercana a las zarzamoras y al final de verano su aspecto las hace confundirlas con éstas. En la foto se aprecia su parecido en esa época, en la que aparece en primer plano la zarzamora.


FLORA VASCULAR DE ANDALUCÍA ORIENTAL. Edita: Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía
Coriaria myrtifolia L.
-emborrachacabras, garapalo, hierba zapatera-
NP.semic./p. 1-2 m. Arbusto glabro, con tallos arqueados, ramificados, angulosos, glabros, con corteza grisácea. Hojas 2-5(7) x 0,7-2(3) cm, opuestas, simples, sésiles, oval-elípticas a ovado-lanceoladas, agudas o mucronuladas, enteras, trinerviadas, lustrosas. Inflorescencias (2)2,5-5(6) cm, racemosas, dispuestas en ramificaciones laterales cortas.
Flores actinomorfas, hermafroditas o unisexuales con rudimentos del otro sexo, pentámeras, con piezas libres, verdosas; sépalos 2 mm, libres, persistentes; pétalos más cortos que los sépalos, libres; estambres 10, en las flores femeninas incluidos, en las masculinas exertos; ovario súpero, con 5 carpelos libres y 5 estigmas purpúreos de hasta 7 mm, que sobresalen en la flor femenina. Fruto formado por 5 aquenios de 3-4 mm, negros, con costillas longitudinales, cubiertos parcialmente  por los pétalos acrescentes, carnosos, de color rojo púrpura a negro, tóxicos. 2n = c. 80. IV-V. Bosques y bosquetes riparios, setos y linderos húmedos, 100-1200 m (t-m). Mediterránea occidental. En gran parte del territorio. oc. LC.

En la página 448 del magnífico tratado "Dioscórides renovado", el Dr. Font Quer expone sobre esta planta un comentario extenso, con artículo de prensa de la época incluido, que nosotros reproducimos para enseñanza y precaución de los lectores
:
"El fruto propiamente dicho está constituido por cinco granitos duros, comprimidos lateralmente, muy bien ordenados en forma de estrella y de un negro de azabache, brillantes. En los entrantes que hace la estrellita fructífera se sitúan los cinco pétalos, que convergen en el centro, se arquean y levantan sus dos lados formando una canal. Ya hechos, los pétalos, verdosos al principio, lo mismo que el cáliz, van tomando color, primero entre verdoso y rosado, luego purpúreo, y cada vez más subido hasta oscurecerse tanto, que pasa a ser tan negro, como el propio fruto. En llegando a este punto de madurez, el fruto con todas las piezas florales perdurantes y acrecidas, es tan negro como una mora de zarza.
Su sabor no es desagradable y sólo ligeramente acídulo. De ahí lo pernicioso de esta planta; porque, si, tomándolos por moras, comen de ellos los niños a menudo no advierten el engaño y pagan con su vida el error. En la autopsia, siempre se encuentran en el estómago los frutitos sueltos de la emborrachacabras, generalmente enteros, raras veces triturados. Las hojas tienen sabor áspero, por el tanino que contienen.
Su toxicidad es tan grande, que no puede recomendarse su uso como astringente. La dosis máxima de coriamirtina es de 1 miligr., y se usa como excitante del aparato respiratorio y para activar la circulación de la sangre, siempre en manos de un facultativo.
La toxicidad de la coriaria varía mucho de unos a otros animales. A Riban, descubridor de la coriamirtina, le bastaron 20 centigr. para matar en cinco cuartos de hora, después de cincuenta minutos de horribles convulsiones, a un robusto perro. En cambio, hemos visto comer esta planta a las cabras, a las cuales sólo llega a embriagarlas (emborrachacabras).
Al parecer, el hombre es extremadamente sensible a este veneno de la coriaria, sobre todo en su infancia. Y por tal motivo traemos aquí esta planta, por creer que cuantos más la conozcan más fácil será evitar los tristes percances que ocasiona. Tomándolos por zarzamoras, comen estos frutos los braguillas y rapazuelos inexpertos, criados en las urbes y desconocedores del campo, o procedentes de otras comarcas donde falta la emborrachacabras.
De nuestro archivo sacamos este recorte de periódico "La Hoja oficial del Lunes", de Barcelona, de 11 de julio de 1955), que describe sucintamente una de tales tragedias estivales. Dice así:

OCHO NIÑOS GRAVEMENTE INTOXICADOS POR COMER FRUTAS VENENOSAS  

Tarrasa, 10.-Ocho niños, de edad comprendida entre tres a nueve años, residentes en la nueva barriada del torrente de La Maurina, de esta ciudad, en sus correrías por las afueras, ingirieron en unos matorrales una fruta parecida a la mora, que les ocasionó serios trastornos, desvanecimientos, espasmos y otros síntomas de envenenamiento por estricnina.
Trasladados al dispensario, ante la gravedad del caso, los doctores Agustí y Alcay se multiplicaron, efectuando un laborioso tratamiento a los intoxicados, a base de antídotos y lavajes de estómago, logrando una reacción favorable en cinco de los afectados, siendo hospitalizados los tres restantes, por persistir su extrema gravedad. Esta madrugada ha fallecido uno de ellos.
El niño fallecido contaba tres años de edad,era natural de Nueva Carteya (Córdoba) y se llamaba Eusebio Tapias Maillo. Los dos enfermos graves se llaman Antonio Tapias Maillo, de siete años hermano del muerto, y Eduardo Mejías Parón, de cinco años.
Los restantes intoxicados, ya fuera de peligro, se llaman Manuel Bueno Carmona, de nueve años; Juan Cabrera Aguilar, de siete, Gregorio Molina Pérez, de seis; Antonio Asensio Cabrera, de tres, y la niña Dolores Ramírez Ortega, de cinco años, todos naturales de la región andaluza. El suceso ha producido gran consternación entre el vecindario.- Cifra.
Las hojas de esta planta, cuando con ellas se han falsificado las hojuelas de sen, han provocado las mismas funestas consecuencias. P. Fournier, por ejemplo, ("Plantes médicinales" III, pág. 296), recuerda el caso de aquel adulto de Hazebrouck que murió cuatro horas después de haber tomado un cocimiento de sen, falsificado con hojas de emborrachacabras.
Merecían mejor acogida de parte de las autoridades del país los desvelos de Manuela Gallardo en pro de la infancia cuando preconizaba colocar en las escuelas de las comarcas en que se cría la emborrachacabras cartelones alusivos a las dos clases de moras, las de la zarzamora y las de la emborrachacabras, a fin de que los maestros pudieran inculcar a los infantes el conocimiento perfecto de unas y otras, el de las innocuas, de la zarzamora, y el de las falsas moritas de la Coriaria, terribles infanticidas a las cuales la tal desidia del país sacrifica todos los años unas cuantas víctimas.
Y no sólo entre la infantería pueril, sino entre infantes ya mozos, como aquellos invasores franceses de la Guerra de la Independencia, según nos lo refiere De Candolle en su "Essai sur les proprietés médicales des plantes", página 350 (1816):
Los frutos de la Coriaria myrtifolia, cuando se come cierto número de ellos, son venenosos.
M. Gouan ya lo hizo notar en su "Materia médica", y me lo ha confirmado M. Roux, médico militar, quien en la época de la guerra de Cataluña vio diversos soldados envenenados por los frutos de este arbusto, los cuales frutos, me escribe este médico, ocasionaron accidentes de narcotismo a una quincena de soldados que los comieron, a tres de los cuales causaron la muerte.
El conocimiento de las facultades mortíferas de esta planta deben de ser antiquísimas en España, porque en la "'Umbdat al-tabib", que tradujo y comentó el Dr. Asín Palacios, cuanto se dice de la sana en el número 502 alude a la coriaria."


 
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