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Carbonero Común

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NOMBRE COMÚN: CARBONERO COMÚN

NOMBRE CIENTÍFICO
: PARUS MAJOR

FAMILIA
: PARIDAE

DESCRIPCIÓN: Su denominación latina de "major" proviene de su tamaño algo mayor que el de los demás carboneros. Destaca su color amarillo en partes ventrales combinado con el color negro de su cabeza, collar, garganta y larga corbata que cruza longitudinalmente de arriba abajo toda la parte inferior del ave. Luce amplias mejillas blancas. Las partes superiores son verde oliva (también gris azuladas). Hay que tener en cuenta que, si bien, este pájaro es sedentario, a él se unen numerosos ejemplares venidos del Norte y del Este que invernan en nuestro país, por lo que pueden observarse ligeras modificaciones en un plumaje. Además, ya sólo en la Península existen dos subespecies ("major", al norte y "corsus", al sur). Se le oye cantar a partir del mes de enero.

HÁBITAT
: Su distribución es amplísima en el mundo y su habitat, muy diverso. Presente desde el nivel del mar hasta incluso alcanzar los 2100 m. en Sierra Nevada (Pleguezuelos, 1992). En nuestro país, recibe popularmente distintos nombres locales como pueden ser el de "pajarito del agua" (en nuestra provincia), o "chichipan", como es conocido en otros lugares, debido al trisilábico reclamo tan típico de este pájaro, cuyo sonido se asemeja notablemente a esta denominación popular; o también "Santacruz", por las formas en que se entrecruzan sus marcadas líneas negras en pecho y garganta. En sus entornos de cría se suelen colocar cajas anidaderas para facilitar su reproducción, y que acepta de muy buen grado, incluso prefiriéndolas a las oquedades naturales. Es un pájaro extremadamente beneficioso para el bosque y el hombre. En este sentido, podemos considerar que el macho (la incubación corre a cargo de la hembra) puede llevar comida al nido entre 150 y 200 veces al día; teniendo en cuenta que puede transportar entre 1 a 6 presas en su pico, podemos imaginar el número de insectos consumidos diariamente por una familia. El Carbonero común se adapta muy bien a entornos humanizados, ocupando tanto jardines, huertas o parques urbanos, y extendiendo su distribución hasta olivares, y naranjales (donde su alimentación está totalmente basada en insectos, sobre todo lepidópteros). No obstante, su principal hábitat son las zonas boscosas de coníferas, frondosas o mixtas. En cuanto a las primeras, tenemos que decir que es escaso en los bosques puros de coníferas, constatándose que su presencia viene condicionada sobre todo a la estructura florística de los bosques (Tellería & Santos, 1994). Ausente en grandes llanuras desarboladas. Sólo en invierno se le pueden encontrar en áreas poco arboladas y en pequeños bandos, no así en la época estival en que se distribuyen en forma de parejas aisladas que defienden celosamente su territorio de cría.

COSTUMBRES
: Podemos considerar su régimen alimentario como omnívoro. Se nutre de frutos del sotobosque (ciruelos, aladiernos, durillos, zarzamoras, majuelos,…) y semillas (con preferencia hacia las oleaginosas); en ocasiones también, yemas de los árboles, pero sobre todo de insectos (muchos de ellos parásitos) y sus larvas, como las de la temida oruga de la procesionaria (que en estado adulto sólo puede ser consumida por el Cuco). Lo podremos observar colgándose acrobáticamente hacia abajo y rebuscando entre todo tipo de hendiduras de ramas gruesas y tronco, o también picoteando nueces y bellotas (en el primer caso, con ciertas limitaciones, picoteando las partes de menos espesor de la nuez -junto a la punta de la cáscara-, y accediendo a una parte de la pulpa). No obstante, y demostradas sus innatas facultades para alcanzar tal variedad de alimentos, es importante aclarar que de ningún modo pertenece este ave al grupo de los trepadores o de los picos, si bien pudiera mostrar comportamientos similares pero desde luego no tan especializados. Esta capacidad para alimentarse de muy distintas maneras, asemejándose a como lo hacen otras especies, el hecho de hacerlo también sobre distintos recursos alimentarios,  y sumado todo ello a su prosperidad reproductiva, tanto en cantidad de huevos, como en número de puestas (a veces dos, -un mes más tarde a la primera-), le convierte en una especie sin problemas de conservación. Mantiene, pues, poblaciones muy estables, aún estando fuertemente amenazadas, como presa potencial, frente a sus otros depredadores del bosque. Un ave, en fin, ágil y enérgica y divertida, con la que podemos siempre deleitar la óptica de nuestros inseparables prismáticos.
Según su distribución geográfica, también puede realizar distintas puestas: de hasta de 8 a 16 huevos, aunque, generalmente, de entre 6 a 8 huevos en nuestro entorno de los Montes de Málaga. Esta especie pertenece al grupo de aves que anidan en cavidades, lo cual ofrece unas ventajas que les van a permitir tener más huevos; entre ellas están el que sea más fácil mantener la temperatura de la puesta dentro de la oquedad, el que se reduzcan los inconvenientes de un crecimiento más lento por el gran reparto de alimento, y a su vez, están siempre mejor protegidas frente a sus enemigos naturales (abrigo de intemperie, depredadores, parasitismo -Ver Cuco-). Por estas razones, obtienen todas estas especies un mayor éxito en la nidada (hasta un 20% más que en especies que anidan en nidos abiertos). Los pollos son nidícolas con un éxito de alcanzar el vuelo de hasta un 60%. Utiliza huecos en los muros, agujeros de lagares abandonados, oquedades de árboles, y como dijimos, cajas anidaderas dispuestas al efecto. A este respecto, es de destacar la fuerte competencia que existe entre aves que anidan en agujeros (dado que el número de éstos es siempre limitado). Ello hace que exista una fuerte rivalidad entre los individuos de la misma o distinta especie. En estos casos, la importancia del nido es tal, que prima la situación de éste sobre el área del territorio: Por tanto, primero, el nido; y luego, "ya veremos el territorio que me ha tocado" (Ocurre al contrario de lo que pasa en las aves que anidan a cielo abierto). Fuertes batallas por defender el preciado tesoro pueden llegar a ocasionar víctimas. Hay estudios realizados en los que se estima que el Carbonero común llega a hacer más víctimas entre los papamoscas que las propias rapaces depredadoras.
Su vuelo es ondulado y camina a saltos las pocas veces que podremos encontrarlo en el suelo. Tampoco se deja ver en las copas de los árboles, demostrando preferencia por los estratos intermedios, donde -además- encuentra mayor cobijo.  Este nivel intermedio es compartido con especies como el Carbonero garrapinos, Mito ó Herrerillo común; con tendencia, éstos últimos, a ocupar también estratos superiores hasta la copa, a la que pocas veces llega nuestro Carbonero común.

Atendiendo a recientes investigaciones sobre la Comunicación de las Aves,  trataremos de resumir de la mejor manera posible los resultados de los estudios realizados por Juan Carlos Senar y Lluisa Arroyo, del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, en un interesante trabajo aparecido en la revista de la Sociedad Española de Ornitología "La Garcilla" nº 123 (Para mayor información ver la obra "Mucho más que plumas" de Senar J.C). Así, observamos que ya no sólo podemos fiarnos de su canto, de sus actitudes, ó de sus conductas más o menos agresivas dentro de su territorio. Dichos investigadores (para una información más precisa, remito al lector al artículo anteriomente citado) nos dicen que las plumas no solo constituyen un modo de aislarse térmicamente frente al frío o el calor; no sólo tampoco para impermeabilizar su cuerpo de la lluvia o la humedad; ni tan sencillamente sea el volar su único cometido. El plumaje, y concretamente, el color o las formas que puede adoptar en el ave en distintas etapas de su vida, son una de las principales vías de comunicación con sus otros congéneres y también ante quienes no lo son tanto. Es mucha la información que nos puede ofrecer un pájaro a través del diseño y colores de su librea. Hasta 9 datos podría transmitirnos por ejemplo el vívido y grácil Carbonero Común a través de su plumaje: 1) Habilidad para encontrar el alimento 2) Grado de parasitación; 3) Condición física y salud; 4) Grado de dominancia; 5) Defensa ante los predadores 7) Calidad del hábitat; 8) Sexo; y 9) Edad.
Y es que colores como son el amarillo, naranja o rojo no surgen de la nada, sino que tiene una razón de ser: proceden de la perfecta metabolización de los carotenoides (los mismos que aparecen en nuestras ensaladas de zanahorias o tomates) ingeridos por el animal, en origen a través de frutos, polen, semillas u hojas. Las orugas que se alimentan de esas hojas verdes constituyen un importantísimo recurso alimenticio; sin embargo, no todos los Carboneros son capaces de encontrarlas en cantidad suficiente; y he aquí la importancia del color. El aporte proteínico y vitamínico de éstas hace que el plumaje se vista de colores vivos y brillantes. En el caso del Carbonero, el amarillo de sus partes inferiores será mucho más intenso, contrastando con la marcada corbata negra que lo cruza de arriba a abajo. ¿Pero qué le está diciendo con esto a la hembra?. ¿Qué lectura hace ella de esa información?. La hembra obvia la pura cuestión estética y se declina por lo que le es realmente útil: Ese macho es  capaz de alimentarse perfectamente, y por lo tanto, también a su nidada y a ella misma si es necesario. No dudará en elegirlo como pareja como mejor medio de supervivencia para toda la familia. Otro aspecto sería su salud, ya que, por ejemplo, determinados parásitos internos impiden que esos carotenoides se absorban adecuadamente, siendo descubierta su presencia a través de unas plumas de color mucho mas apagado, y por tanto, de menor atractivo para la hembra. Sin embargo, el macho tiene que sopesar el compromiso que le supone realzar sus colores frente a la hembra; existe una contraindicación: También lo realza frente a los depredadores. Así, para un Gavilán, un amarillo vivo resaltará mucho más que otro menos brillante: El Carbonero parece que prefiere asumir el riesgo.
Igualmente, el color negro de su corbata, producido a través de la melanina, informa de los niveles de testosterona del macho elegido (dado que ambos aspectos están directamente relacionados) y así, lo hará también de la agresividad y capacidad de defender el territorio frente a intrusos. Es igualmente una señal de dominancia social frente a los demás Carboneros de la zona, evitando con ello serios enfrentamientos.
Finalizamos, diciendo que, como bioindicadores de la calidad ambiental, el color amarillo brillante del carbonero también nos va a transmitir información sobre el buen funcionamiento y estado de salud de la cadena alimentaria Insectos-Orugas-Carbonero.



 
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