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Azor

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NOMBRE COMÚN: AZOR COMÚN

NOMBRE CIENTÍFICO
: ACCIPITER GENTILIS

FAMILIA
: ACCIPITRIDAE

DESCRIPCIÓN
: De su nombre latino que significa "Pariente del Gavilán", se desprende su gran parecido con esta rapaz, si bien de mucho mayor tamaño que ésta. Mide el Azor de 48 a 61 cms., de longitud, y ostenta una envergadura de 98 a 117 cms. Al tratarse de una rapaz que habita principalmente en medio del bosque, su morfología es bien particular. A diferencia de otras aves rapaces, sus alas son cortas y anchas, mientras que su larga cola actúa a modo de certero timón en sus habituales vuelos en medio de la espesura. Las partes superiores son de color gris ceniza, que se desluce durante la muda, adquiriendo tonalidades pardas. Las partes inferiores de Azor son blancas, con finas líneas transversales más oscuras que mimetizan su plumaje. Grandes cejas blancas, ojos rojos o anaranjados y garras amarillas son los complementos que nos ofrece este accipítrido al verlo posado en algún árbol del bosque. En vuelo, además de su típica silueta, destaca el conspicuo color blanco de sus infra coberteras caudales, que dan paso a las cinco marcadas franjas negras de su cola. Las partes inferiores son claras y muy finamente barradas. Los jóvenes, además de ser de color pardo por encima y amarillentos por debajo, aparecen mucho más moteados de oscuro en pecho y vientre, y con franjas más notorias a lo largo de las alas. En vuelo en pareja, la hembra se distingue fácilmente por ser mucho mayor que el macho, y puede ser casi del tamaño de un ratonero. Su voz de alarma es un potente y chillón /ka-ka-ka…/. También, en la hembra, un /ji-aah, ji-aah/ más melancólico.

HÁBITAT
: Sedentario principalmente; sólo pequeñas poblaciones realizan movimiento migratorios. Distribuido en toda Europa. Aunque puede habitar cualquier tipo de bosque, coníferas ó frondosas, se declina por aquéllas siempre con algunas áreas abiertas. También en cultivos con buena cobertura arbórea.

COSTUMBRES
: No es fácil poder ver a este valiente animal en los Montes de Málaga. Estimamos que sobreviven en nuestro Parque no más de dos a tres parejas. Al uso de plaguicidas, incendios, deterioro de hábitats, mixomatosis del conejo, y, hasta hace poco tiempo, batidas de cazadores inconscientes, se ha sumado su ilegal persecución por parte de algunos cetreros, que fuera de seguir las líneas maestras del digno y bello arte de la cetrería, se han dedicado a su persecución y captura. Utilizan para ello trampas, ó trepan impunemente a los árboles para el expolio de sus nidos. Tenemos que recordar que esta práctica, además de los estragos que causa en nuestro medio natural, es severamente castigada por la Ley; sin embargo, la poca vigilancia existente en nuestro Parque permite que tales hechos ocurran, y que, en alguno de nuestros tranquilos paseos por el bosque, tengamos que encontrarnos con nidos desocupados, y abandonados por mor de tan reprobables acciones. El nido de Azor es de gran tamaño, mayor del que habitualmente observamos para otras especies de similar envergadura, sostenido en la horquilla principal de un pino, generalmente a gran altura, que construye sobre todo a base de ramas frescas y secas de pinos, aunque también utiliza la de otros árboles como eucaliptos ó encinas. Incuban ambos padres, si bien lo hace preferentemente la hembra, naciendo de dos a tres pollos. La forma de caza habitual del "pirata de la espesura", como gustaba de llamarlo el recordado Félix Rodríguez de la Fuente, es al acecho. El Azor se camufla en el interior del bosque, y como si de un fantasma se tratara, adopta una figura sin contornos, obtenida gracias a la discreción de su plumaje y a su particular postura con la cabeza agachada y metida entre los hombros. De repente, al paso de su presa, se lanza al aire, y volando a un nivel inferior para no ser visto, se remonta finalmente desde abajo, garras adelantadas y elevadas por encima de sí mismo, para atrapar a su víctima. Entre éstas cabe destacar al ruidoso y escurridizo Arrendajo, que constituye  uno de sus platos favoritos. Pero también opta, si la ocasión lo requiere, por cazar en terreno abierto, de poder a poder, persiguiendo a otra de sus presas más comunes como son las veloces palomas torcaces. De estos lances, sólo queda la prueba de los numerosos desplumaderos que, durante la época de cría, distribuye por distintos lugares del Parque; utilizando, por el contrario, fuera de la misma, comederos mucho más localizados. Los encontrados por nosotros han sido siempre de las dos especies de aves citadas. En tierra, conejos y las numerosas ardillas que ofrece este entorno natural, constituyen su principal alimento. Durante la época de cría, las paradas nupciales, el Azor se exhibe a la hembra mediante vuelos circulares de remonte, y repentinos picados sobre las copas de los árboles más próximos al nido. Fiel defensor de su territorio, aportamos como dato de interés las observaciones realizadas el 29.09.2006, cuando pudimos detectar la presencia de un individuo joven de Águila imperial, y la inmediata respuesta de un Azor que, de forma reiterada, realizó múltiples pasadas contra el invasor, incluso contactando con él en una de ellas, para terminar persuadiendo al improvisado ocupante de que aquél no debía de ser el lugar más idóneo para quedarse. Las Águilas imperiales jóvenes realizan movimientos dispersivos, viajando de forma errática más allá de su lugar de nacimiento, existiendo datos de su presencia ocasional en nuestros Montes en años anteriores.  


 
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