Abubilla - Parque Natural de los Montes de Málaga Guia Web Multimedia

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Abubilla

Aves > A - B

NOMBRE COMÚN: ABUBILLA

NOMBRE CIENTÍFICO
: UPUPA EPOPS

FAMILIA
: UPUPIDAE

DESCRIPCIÓN: Ave muy vistosa, de 26 a 28 cms., de aspecto exótico, que rellena nuestros campos a partir de la llegada de la primavera. Sus amplias y redondeadas alas, con bandas blancas y negras, constituyen la mejor clave a la hora de identificarla en vuelo.  La cola es larga, y la parte superior del dorso y cabeza son de color ante rosado o canela. Pico largo y ligeramente curvado hacia abajo. Conocido popularmente en Málaga con el apelativo de "gallito marzo", su nombre ya nos ofrece dos datos de interés: Por un lado, tiene una prominente cresta eréctil, con bordeado negro (de ahí lo de gallito), que, según los estados de ánimo, puede desplegar en forma de abanico, o replegar hacia atrás, a modo de largo penacho contrapuesto a la dirección de su pico; por otro, es precisamente durante el mes de marzo cuando ya se han establecido en nuestro país, la mayor parte de sus poblaciones, recién llegadas (desde febrero), de sus cuarteles de invierno subsaharianos. Asimismo, es el caso de su denominación vulgar "Abubilla", de donde procede la onomatopeya de su inconfundible voz primaveral /uu-pupup/. El vuelo espasmódico, ondulado, y con variados cambios de dirección, abriendo y cerrando alternativamente las alas, le da cierto aspecto de gigantesca mariposa.

HÁBITAT
: Estival, con poblaciones sedentarias, sobre todo en las dehesas extremeñas y sur de la Península. Ocupa cualquier campo abierto, olivares, lindes de bosques, grandes jardines y parques urbanos.

COSTUMBRES
: Se alimenta de todo tipo de insectos, gusanos, escarabajos, saltamontes, y pequeñas larvas que rebusca con su largo pico en la tierra o entre los agujeros y resquicios de los troncos. Nidifica en oquedades de viejos árboles, rocas o muros de casas abandonadas. La hembra incuba una, y, a veces, dos puestas por temporada, en un nido de reconocida pestilencia, ya no sólo por la acumulación de las deyecciones procedentes de los pollos, sino también por el penetrante olor de sus secreciones glandulares. Obviamente, el repulsivo efecto que pueda causar en nosotros tan maloliente nido, lo producirá de igual modo en sus más cercanos predadores.


 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal